Opinión
Impuesto a la herencia
Por Ramón Bereterbide
El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a través de la ley 14.200, modificatoria de la ley 14.044, acaba de poner en vigencia el Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes, ya sea entre personas vivas (donaciones) o por causa de fallecimiento (impuesto a la herencia).

Este impuesto va a causar un daño irreparable y lesionará en gran medida la vida social y económica de las familias de la Provincia de Buenos Aires. Ni hablar del monto del impuesto, que es confiscatorio y realmente intolerable.

Esta ley dice que afectará el 80% de los fondos a la educación. Pero si lo que se busca es mejorar ese sector, se le debería dar del presupuesto, lo que merece, y no un parche como éste. No se mejora la educación, perjudicando a la masa de contribuyentes. El fin no justifica los medios.

Mientras estuvo vigente este Impuesto a la Herencia en la provincia de Buenos Aires, sólo lograba que las sucesiones nunca terminaran, lo que provocaba problemas entre los herederos, ya que los bienes, al estar sin dividir por muchos años, también quedaban fuera del mercado inmobiliario. Los herederos no podían disponer de ellos, entonces estaban condenados a mantenerlos en condominio por tiempo indeterminado.

Con la nueva ley, las sucesiones deberán pagar a la Provincia cuatro gravámenes: Tasa de justicia, contribución sobre tasa de justicia, impuesto a la herencia y por último, el impuesto de sellos.

El impuesto a la herencia afecta a la masa hereditaria que recibe cada heredero, desde $ 50.000 en adelante, salvo los hijos, padres o cónyuges cuyo mínimo es de $ 200.000.

También es bueno saber que el valor del bien sujeto al impuesto a la herencia es el mayor valor entre la valuación fiscal y el valor del mercado.

Por ejemplo, un hijo que recibe una casa de U$S 60.000, pagará $ 10.000 de impuesto a la herencia. Y si es nieto $ 15.000, o si es hermano $ 20.000, lo que sumado a los otros impuestos y honorarios sucesorios, asciende a $ 20.000, $ 30.000 y $ 40.000, respectivamente.

Si un heredero (hijo) recibe 70 Has. de campo en Mercedes (valor de la hectárea U$S 7.000), deberá pagar aproximadamente $ 43.000 de impuesto a la herencia. Más los demás impuestos y honorarios estamos en $ 90.000. Si el heredero es un hermano, pagará el doble, es decir aproximadamente $ 180.000.

Conforme a la nueva ley, la escala más baja corresponde a los hijos y su alícuota arranca en el 4% del valor del bien, llegando hasta el 15%, según el monto de los bienes que reciba. Si tiene un parentezco más lejano, el porcentaje llega al 21% (al pié se acompaña cuadro).

En Bolivia, existe el impuesto a la herencia. Este gobierno, con restricciones muy importantes a la propiedad privada y la inclinación mas marcada hacia la izquierda en América del Sur, sin embargo, dispone que los hijos paguen un gravamen del 1% del valor de los bienes que reciben (Ley 843, art. 102). Es decir, en Bolivia los descendientes pagan un impuesto de 4 a 10 veces menor al establecido por Scioli.

Si lo que pretendemos es castigar la propiedad de la tierra y el latifundio con este impuesto, tenemos que saber que la reforma agraria se produce naturalmente por el correr del tiempo. Hace 60 años, en los Partidos de Mercedes, Suipacha, San Andrés de Giles y Carmen de Areco (Partidos de 90.000 Has. cada uno), había 160 propietarios rurales en cada uno. Hoy, por la ley de la vida, el fallecimiento de los propietarios, los actuales dueños de los campos son más de 700 personas en cada Partido.

Lo que esta ley va a provocar es que los titulares aporten sus campos y propiedades urbanas a sociedades anónimas, así pagarán menos impuestos y no tendrán tantas dificultades. Cuando mueran sus padres, y para evitar futuras divisiones, una posibilidad será vender los campos a grandes empresas.

Ya existe el impuesto a los bienes personales, a los capitales, por lo que imponer este nuevo gravamen es retroceder en el tiempo. Además, reitero, las alícuotas previstas son confiscatorias.

No está de más decir también, que la ley adolece de otras muchas fallas gravísimas, pero ello corresponderá a un análisis más particular de la norma.

Para terminar. Este nuevo impuesto traerá muy poca recaudación y muchos gastos (empleados, funcionarios, contadores, abogados, etc.). Además, demorará el trámite de las sucesiones por mucho tiempo, desalentando la regularización normal de los bienes, su óptima explotación y judicialmente los sacará por mucho tiempo del mercado inmobiliario.

Ramón Bereterbide

Abogado, ex Intendente Municipal, ex Concejal

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