Eduardo Oderigo contó la experiencia con Los Espartanos

El abogado Eduardo “Coco” Oderigo brindó una charla sobre la experiencia del equipo de rugby que hace diez años creó en el penal de San Martín. Con anécdotas e historias de vida, dio cuenta de los beneficios del programa que une el deporte y la espiritualidad para los internos de las cárceles argentinas y del mundo.

Durante las primeras horas de la tarde del jueves pasado, el salón de actos del Colegio de Abogados, fue un lugar de anécdotas, experiencias, historias de vida, deporte, inclusión, ilusión. De la mano de Eduardo José Oderigo, abogado penalista y creador del equipo de rugby en el Unidad Penitenciaria N° 48 de San Martín que desde hace diez años se conoce como Los Espartanos y cuya experiencia se extendió por más de cincuenta penales de Argentina y en Uruguay, Chile, Perú, España, El Salvador y Kenia.

Oderigo, relajado, ante una sala con agentes del servicio penitenciario, abogados, profesores de educación física y periodistas deportivos, fue contando la experiencia de Los Espartanos desde el primer día cuando corría el años 2009. Ese día que ingresó a una cárcel de visita por primera vez. Ese día que lo llevó a armar un proyecto para que los internos más peligros del penal, entrenen uno de los deportes más agresivos, pero con más reglas y respeto a ellas.

Durante su charla, le contó a los presentes como tacleó al “Gordi” para enganchar a todos los internos que lo seguían y cómo ese mismo preso le puso el nombre al equipo evocando una de sus películas favoritas: Los 300. También contó como durante los primeros años el equipo se mantenía el mismo número, hasta que uno de los invitados que llevó a conocer la experiencia, les propuso rezar el rosario y pedirle a la virgen. Allí, el equipo empezó a crecer porque la virgen del rugby respondía a los pedidos y agradecimientos de los internos.

También recordó los primeros partidos fuera del penal. Contra los agentes penitenciarios, contra jueces y abogados, contra Los Pumas, contra equipos de competencias argentinas, las salidas cada cuatro meses, los entrenamientos, la relación con las familias de los internos dentro y fuera del penal. Las primeras salidas transitorias para trabajar, las salidas en libertad de muchos de ellos, los trabajos en las empresas que confían en la Fundación y en Los Espartanos que tras el cumplimiento de su condena se reinsertan en el mundo laboral. Incluso enfatizó en ejemplos de internos que al ser liberados, cumplen sus trabajos  de manera destacable en las mismas empresas que algunas veces robaron.

Con varias anécdotas, Coco Oderigo fue contando la experiencia de los últimos diez años. Como el programa dentro de la cárcel de San Martín cobró un nuevo sentido a su vida y a la de los internos. Más de una hora y media repasando las historias, el compromiso propio, de los internos y de quienes colaboran de manera permanente.

El cierre se centró en las preguntas de los presentes, que se reforzaban en respuestas con más anécdotas e ideas para sumar más entusiasmo al programa que une deportes, espiritualidad, compromiso, respeto a las reglas, fuerza, y la inclusión de los liberados del servicio penitenciario a la sociedad y al ámbito laboral.

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