La relación entre pobreza y degradación ambiental

Por Cristian Frers* – Es un lugar harto común en una época que establece la satisfacción como fin superior y fundamento de la vida, buscar en la mercancía lo que no tengo.

Y, también haber logrado la inoculación de indiferencia plena hacia el otro que está huérfano de toda satisfacción de necesidades básicas. Es tal la toma del poder de nuestros cuerpos por el deseo al consumismo, las personas en territorios altamente vulnerables niegan el estado de pobreza ambiental que sufren.

Más bien lo soslayan, y recurren obsesivamente a los aparatos electrónicos. Las células que nos permiten huir de tanto dolor. Se escapan, nos escapamos. Y, el problema ambiental de la pobreza, lejos está de solucionarse. En los estamentos de altos ingresos, la situación es de invisibilización y naturalización de la pobreza ambiental.

Es el goce de la posesión y de un descontrolado consumismo que satisface toda angustia o todo vacío. Así, pareciera ser que es más visible socialmente la caída de internet, Wi- Fi, telefonía, gas o electricidad que no tener agua potable para tomar y bañarse.

Las pautas de consumo y producción insostenibles están agotando los recursos naturales y causando el deterioro del ambiente, a la vez que agravan la falta de equidad social y la pobreza. El reto de desarrollo consiste en satisfacer las necesidades de las actuales generaciones y mejorar la calidad de su vida en maneras que no comprometan la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.

La mayoría de los gobiernos tienen como objetivo reducir la pobreza, algunos, con la intención sería de cumplirlos, otros a sabiendas que no lo conseguirán. La pregunta en Argentina entre los funcionarios públicos y los políticos seria: ¿Quiénes son los que tienen como objetivo disminuir los efectos de la pobreza? Ya que se aprecia que los poderes públicos no están suficientemente ocupados y preocupados por los problemas del ambiente.

La pobreza es uno de los tantos generadores de impacto ambiental y esto es debido a que, en su afán de subsistencia, los pueblos pobres terminan, hasta inconscientemente, depredando el ambiente en búsqueda de recursos para su supervivencia.

Las personas que sufren las consecuencias de la pobreza son, precisamente, las más dependientes de los servicios de los ecosistemas y las que presentan una mayor vulnerabilidad frente a los impactos negativos derivados de los problemas ambientales. Las degradaciones de los recursos naturales tienen un efecto desproporcionado sobre la población más pobre ya que su supervivencia depende directamente de los bienes y servicios ambientales con que la naturaleza les provee a diario.

La población pobre del país, a la que se puede identificar como aquella que no consigue satisfacer necesidades básicas de subsistencia, generalmente habita en lugares de riesgo, tales como tierras bajas, franjas costeras sujetas a eventos climáticos o espacios de alta contaminación, lo cual la obliga a requerir mayor atención de servicios ambientales relacionados con sus carencias, es decir básicamente agua de calidad, tierras fértiles y aire limpio.

Surgen conceptos como sociedad sostenible: La que, al paso de las generaciones, no agota su base de recursos al exceder la producción sostenible, ni produce más contaminantes de los que puede absorber la naturaleza. o desarrollo sostenible: Desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Estos conceptos van a contramano de los últimos años que han demostrado: el hombre en su afán por alcanzar productividad trastorna el ambiente, agota los recursos y genera inequidades.

La destrucción de la naturaleza en términos de extinción de especies, deforestación, o emisiones de gases de efecto invernadero, entre otros, fomentan la aparición y desarrollos de enfermedades infecciosas epidémicas, en cualquier lugar de la tierra, así es como apareció el COVID.

Es imposible hablar de desarrollo sustentable si no se comprende dentro del contexto humano, lo que significa para muchas familias vivir con una alimentación deficiente, sin un ingreso regular, sin agua potable, ocupando viviendas precarias construidas sobre terrenos ocupados de manera ilegal o contraviniendo normas explícitas de seguridad y calidad ambiental, sin cobertura social, con escaso o nulo acceso a servicios de salud y educación.

En épocas donde debatimos la implementación de un Salario Universal Básico, debemos trabajar para tener más información acerca de la naturaleza de la pobreza estructural argentina. Esto es fundamental para diseñar políticas segmentadas y focalizadas para abordar la pobreza de la mejor manera posible para que el Estado actúe de la forma más inteligente.

En este sentido, el índice de pobreza multidimensional puede ser una valiosa herramienta para resolver déficits estructurales y deficientes bienes públicos. Sin esta estrategia combinada jamás podrá resolverse la pobreza. Es responsabilidad de la política arribar a los consensos para que esto sea posible, y responsabilidad de los ciudadanos reclamar que suceda.

*Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista)

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