
El exmiembro de la inteligencia civil y mercedino, Raúl Gulglialminetti, falleció a los 84 años mientras cumplía una condena de dos décadas de cárcel. Estaba con prisión domiciliaria en Mercedes. Fue una figura condenara por la justicia. Hace poco había recibido la visita de integrantes de La Libertad Avanza. A los 84 años, el hombre que fue una pieza clave del engranaje represivo civil-militar falleció mientras pesaba sobre él una condena de 20 años de prisión por delitos de lesa humanidad.
El último escándalo: la foto en Ezeiza
Guglielminetti, cuyo nombre parecía confinado a los libros de historia y los expedientes judiciales, regresó al centro del debate público en julio de 2024. Fue uno de los protagonistas de la controvertida visita que un grupo de diputados nacionales de La Libertad Avanza realizó al penal de Ezeiza.
En la fotografía que se filtró de aquel encuentro —y que desató una crisis política y un repudio social unánime— se lo veía posando junto a otros condenados de alto perfil, como Alfredo Astiz. Aquella imagen reavivó los cuestionamientos sobre el trato a los genocidas en la actualidad.
Símbolo del Plan Cóndor
Más allá de su reciente exposición mediática, la trayectoria de Guglielminetti está marcada por el horror de Automotores Orletti. En ese taller convertido en centro clandestino de detención, actuó como un nexo fundamental del Plan Cóndor, el sistema de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.
Bajo su influencia, Orletti se transformó en una base de operaciones transnacional donde militantes argentinos y extranjeros fueron secuestrados, torturados y desaparecidos. Su fallecimiento cierra un capítulo judicial, aunque la Justicia aún realiza las diligencias correspondientes en el lugar de su muerte para cumplimentar los pasos legales de rigor

Foto: infiltrado en el gobierno de Alfonsín. Fuente: Infobae