Trenes Argentinos Operaciones (SOFSA) eliminó ocho servicios ferroviarios de pasajeros entre 2024 y lo que va de 2025. Todos ellos eran trenes regionales o de larga distancia que circulaban por fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.

En lo que va del actual gobierno, fueron suprimidos los trenes de Buenos Aires a Mendoza y San Luis, el Expreso Buenos Aires – Rosario, el tren turístico Mercedes – Tomás Jofré, el tren Buenos Aires – Pehuajó, los servicios regionales La Banda – Fernández y Rosario – Cañada de Gómez y el tren a Pinamar.
El tren local, que fuera recuperado para dinamizar el turismo gastronómico, quedó fuera de servicio tras el daño estructural sufrido en un puente en su cruce elevado sobre la Ruta Provincial 41.
Este paulatino cierre de ramales, sin que medien demasiadas explicaciones y con justificaciones variables, recuerda a la “clausura por goteo” ensayada durante el macrismo, en el marco de la que fueron cancelados 12 servicios de pasajeros.
La cancelación de ramales no es la única cara visible del ajuste: los servicios que continúan circulando lo hacen en condiciones cada vez más deterioradas, con peores tiempos de viaje y prestaciones disminuidas, producto de la postergación o la falta de inversión, que la “emergencia ferroviaria” vigente concentra en el AMBA. Otra muestra de esta política es el abandono de los planes para recuperar sectores inactivos de la red, como San Antonio de Areco o Tandil, o la cancelación por tiempo indefinido de corredores altamente demandados, como el caso de Bahía Blanca.
El reciente cambio de autoridades en Trenes Argentinos -tanto en SOFSA como en ADIF- difícilmente apunte a modificar esta situación: los nuevos funcionarios designados llegaron con la instrucción oficial de acelerar el proceso de privatización del sistema ferroviario, un esquema en el que la continuidad de aquellos servicios regionales y de larga distancia que no puedan ser provincializados está más que en duda.