
El histórico Luis Fernando Iribarren, quien asesinó a toda su familia hace unos años en San Andrés de Giles, tuvo una canción de Los Fabulosos Cadillac y resonancia a nivel mundial con videos y crónicas de su brutal comportamiento falleció en las últimas horas, informan medios de la vecina ciudad. Fue apodado como «El Carnicero de Giles».
Vigencia
A pesar de haber sido condenado a la mayor pena que el también histórico Robledo Puch, el Juzgado de Ejecución N° 1, de Mercedes, había autorizado sus salidas educativas, algo que lo llevó, hace unos meses, a fugarse y esconderse en el norte del país, para luego ser recapturado. Ese hecho lo había vuelto a poner en todos los medios de comunicación y traer su caso a la memoria colectiva.
Historia
La tranquilidad de San Andrés de Giles se quebró para siempre una tarde de 1995, cuando el olor nauseabundo que emanaba de una vivienda en la calle Cámpora reveló un secreto enterrado durante casi una década.
Allí, Luis Fernando Iribarren, un joven que hasta entonces caminaba entre sus vecinos como uno más, confesó sin rastros de emoción haber asesinado a hachazos a su tía. Pero, lo que parecía un hecho aislado, fue solo la punta del iceberg de una de las mentes más oscuras de la criminalidad argentina: ante los investigadores, «El Carnicero» admitió que años antes, en 1986, también había exterminado a tiros a sus padres y a sus dos hermanos en un campo de Tuyutí.
Crímenes
El relato de los crímenes, extraído de los expedientes judiciales, hiela la sangre por su frialdad mecánica. Iribarren recordó haber tomado una carabina, entrar a la habitación de sus padres y su hermana y dispararles a ojos cerrados, guiado solo por la ubicación de los cuerpos en la penumbra. Luego, se dirigió al cuarto de su hermano menor, a quien golpeó con el cañón del arma antes de rematarlo. Durante nueve años, el asesino convivió con el silencio de esas ausencias, inventando excusas sobre el paradero de su familia, hasta que la impaciencia por una enfermedad de su tía lo llevó a empuñar un hacha y completar su macabro registro familiar.
Condena
A pesar de haber sido condenado en 2002 a reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado —una pena que lo colocaba al mismo nivel de peligrosidad que Carlos Robledo Puch—, el sistema judicial comenzó a abrirle puertas que el sentido común desaconsejaba. En los últimos años, Iribarren logró lo que pocos criminales de su estirpe consiguen: la confianza de los jueces de ejecución de Mercedes. Bajo el amparo de un régimen de estímulo educativo, se le permitió salir de la cárcel de Olmos sin custodia policial, confiando apenas en su palabra y en un dispositivo de geolocalización para que asistiera a estudiar Periodismo y Ciencias Económicas en La Plata.
Muerte
Ahora, su vida de película finalizó a los 61 años producto de una fuerte neumonía en Chubut, donde se encontraba alojado cumpliendo su condena. En una entrevista que dio en 2025 comentó “el frío me va a matar”, mientras se quejaba de las condiciones de detención.
Finalmente el famoso “Carnicero de Giles” falleció, siendo uno de los casos más resonantes de la historia policial reciente del país.
Canción
Su fama fue tal, que incluso la banda Los Fabulosos Cadillacs le escribieron una canción que forma parte del disco «Fabulosos Calaveras», album que le dio un gramy internacional a la banda de nuestro país.