El Hospital se une al homenaje provincial por los 50 años del Golpe

En una jornada marcada por la emoción y el compromiso civil, el hospital local llevó a cabo un acto central en conmemoración de los 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar en Argentina. La iniciativa se enmarcó en una acción coordinada por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, que alcanzó de forma simultánea a los 94 hospitales y Unidades de Pronta Atención (UPA) del territorio bonaerense.

Un homenaje a los trabajadores que faltan

Bajo la consigna «Una historia, todas las historias», la comunidad hospitalaria se reunió para honrar la memoria de aquellos trabajadores de la salud que fueron víctimas del terrorismo de Estado. Según el primer relevamiento impulsado por la Dirección Provincial de Hospitales (DPH), se contabilizan al menos 278 trabajadoras y trabajadores de la salud detenidos-desaparecidos en efectores provinciales, incluyendo médicos, enfermeros, administrativos y personal de servicios generales.

El evento, impulsado por la Comisión de Derechos Humanos del hospital, contó con hitos significativos:

  • Descubrimiento de placa: Un recordatorio permanente del compromiso del sistema público de salud con la identidad y la justicia.
  • Intervención participativa: Personal médico, usuarios del sistema de salud y efectivos de la Policía Adicional (POLAD) se unieron en un gesto de unidad institucional.
  • Acompañamiento histórico: La presencia de la Comisión de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Mercedes, quienes aportaron el marco de lucha y resistencia que los caracteriza.

Símbolos que abrazan la historia

Durante la jornada, la creatividad y la memoria se entrelazaron en dos símbolos textiles. Por un lado, se confeccionó una bandera argentina con el nombre de la institución, la cual será trasladada a la ciudad de La Plata para el acto central del próximo viernes 20.

Por otro lado, se realizó una intervención con los pañuelos de la campaña “Florecerán pañuelos” de Abuelas de Plaza de Mayo, integrándolos a la insignia patria como representación de las generaciones que continúan la búsqueda de la verdad.

«Recordar también es volver a sentir. La memoria no es solo pasado, es el compromiso presente de defender la salud pública y la democracia todos los días», expresaron desde la organización.

Hacia una reconstrucción permanente

Este acto no representa un cierre, sino el inicio de una labor de investigación y reconstrucción de trayectorias de vida. El registro de los 278 nombres es solo el punto de partida para un sistema de salud que decide no olvidar a quienes fueron arrancados de sus puestos de trabajo y de sus comunidades.