Otro año donde se conmemora una de las fechas más polémicas, el 24 de marzo ergo este año cumple 50 años. Pero ¿por qué lleva el título de «Memoria, verdad y Justicia»? Según los activistas como Abuelas y madres de plaza de mayo exigían no olvidar la dictadura y sus víctimas, reproducir la verdad del suceso y reclamar justicia a los hacedores del proceso.

¿En verdad se cuenta la verdadera historia o sólo un fragmento de ella? Pues muchos profesionales como el politólogo Agustín Laje, la Dra. Victoria Villaruel (además hija del teniente coronel Eduardo Villaruel), Juan José Gómez Centurion veterano de Malvinas y ex carapintada, Aldo Rico, o personas de la época desmienten que la versión que se cuenta en los actos políticos o incluso en las instituciones educativas tenga algo de veracidad.
Primero critican que las guerrillas no eran más que terroristas que sembraban pánico poniendo bombas en jardines, escuelas o bases militares, entre otras. Sin importar quienes fueran las víctimas. Esto implica que también hubo víctimas en manos de estas organizaciones, como el caso de Paula Lambruschini, quien falleció en un atentado perpetrado por la organización Montoneros en 1978.
Segundo el número de detenidos por el estado de facto, si bien se considera que había víctimas que no participaban en prácticas terroristas, el número “30.000” no es más que una cifra que no tiene un sostén argumentativo real. Luis Labraña, ex militante de organizaciones como FAR, FAP y Montoneros explica que esa cifra sólo se usó para que las madres tengan un apoyo económico en Ámsterdam, ya que el número que expresaron no eran suficiente (4.000) y por ello dijeron 30.000 para que se justifique que es un genocidio lo que se llevaba a cabo en Argentina. Años posteriores cuando revela la verdad lo trataron con términos descalificativos como: “alcahuete y buchón”. Además, hay otros personajes interesantes que lo desmienten como una ex abuela de plaza de mayo, Graciela Fernández Mejide que también cuestiono la cifra y pasa de ser 30000 a 7.954. A su vez, Raúl Alfonsín también desmintió el número expresando que eran 10.000, pero ninguno de los mencionados estuvo cerca de llegar a 30.000.
La tercera critica que hacen son los testimonios que cuentan ciertos militantes activistas que tergiversaran para conseguir réditos políticos e incluso económicos con reparación histórica de parte del Estado.
Estas tres características que mencione dejan en duda si la historia que nos contaron en las clases de historia en los colegios e incluso en los actos son verdaderos. Cada uno expresa su versión por separado y el interrogante crece.
Además, la teoría que creo el difunto expresidente Raúl Alfonsín como “La teoría de los dos demonios” expresando que no solo el estado de facto era un temible agresor contra el pueblo, sino que el lado subversivo era uno de esos demonios que atemorizaban al pueblo dejando como al mismo la única víctima ante estos dos.
Este tema es muy delicado ya que los dueños de este relato no dejan lugar a investigaciones de que tal cierto es y si la cifra al ser menos quita seriedad y gravedad como si 8.000 desaparecidos no fuera un número preocupante.
En la UBA Sociales hay docentes que aconsejan y alientan a estudiantes de ciencia política y sociología a cuestionar lo que quieran así sea lo más absurdo, pero cuando queremos investigar este tema nos frenan al alumnado tildándolos de negacionistas y fachos si continúan con esto. Ni hablar de amenazas de organizaciones y partidos de izquierdas o kirchneristas/peronistas para callar (dejando en dudas si estamos en democracia u otro tipo de autoritarismo estatal)
No obstante, tanto el kirchnerismo como el trotskismo insultan a Videla, pero estaban a los abrazos y besos con la dictadura chavista de Nicolás Maduro que según cuentan los venezolanos que residen en nuestra ciudad sus hechos fueron similar a la dictadura del ´76. entonces, ¿están en contra de la dictadura o sólo critican el hacedor que no les gusta? Ejemplos claros como el de Perón que adulaba a Mussolini y Franco, la imagen de Fidel Castro para el kirchnerismo agregando también, el apoyo a los Soviéticos desde Lenin hasta Stalin con sus campos de concentración. No obstante, no olvidemos de los campos de concentración que tenía Ernesto “Che” Guevara en Cuba con el eslogan similar al de Auschwitz, en vez de “El trabajo libera” fue reemplazado por “El trabajo los hará hombres”. Este campo mayormente eran para personas que practicaban el homosexualismo (actitud contradictoria que llevan los militantes exponiendo su rostro en remeras LGTB), también tenía prisioneros lideres religiosos, opositores políticos y artistas intelectuales.
La verdad no puede ser selectiva, ni la justicia. No se puede permitir que unos pocos manipulen los datos con la versión que les conviene.
Limitar a estudiantes y profesionales de ciertas investigaciones debería ser un delito ante la libertad académica. La ciencia evoluciono en sus teorías y paradigmas contradiciendo y buscando refutar las ideas que antes se seguían. Sólo los grupos oscurantistas tomaban represarías cuando se originaba nuevos conocimientos.
Dejo una reflexión de Mirtha Legrand: “no hay que temer en expresarse libremente por miedo a las represalias”.