La petrolera YPF decidió no aplicar aumentos en los precios de la nafta y el gasoil durante los próximos 45 días, en un contexto de fuerte volatilidad internacional del petróleo.

La medida busca evitar un traslado inmediato de la suba del crudo a los surtidores, en medio del impacto que el encarecimiento del barril genera a nivel global.
Desde la compañía señalaron que esta decisión apunta a sostener el consumo y amortiguar el impacto inflacionario, ya que los combustibles tienen incidencia directa en los precios de toda la economía.
Sin embargo, la determinación abre una incógnita hacia adelante: qué ocurrirá una vez finalizado el plazo, especialmente si el precio internacional del petróleo se mantiene elevado o continúa en alza.
En el mercado local, YPF concentra más del 50% de las ventas de combustibles, por lo que su política de precios suele marcar referencia para el resto de las petroleras.
De esta manera, el congelamiento funciona como una herramienta de corto plazo, mientras el Gobierno y el sector energético evalúan cómo equilibrar el impacto en los consumidores con la necesidad de actualización de precios y recaudación.