El gobierno de Milei determinó un nuevo aumento para todos los combustibles. Al igual que en el inicio de cada mes suben el impuesto que les da recaudación. A través del Decreto 929/2025, el Poder Ejecutivo dispuso una actualización en los impuestos que gravan la nafta y el gasoil. La medida impacta directamente en los surtidores de todo el país desde este 1° de enero.
El inicio del 2026 llega con un nuevo golpe al bolsillo. Tal como se anticipaba, el Gobierno Nacional oficializó un incremento en los precios de los combustibles que entró en vigencia con las primeras horas del año.
La suba no responde esta vez a una decisión arbitraria de las petroleras, sino a una determinación directa del Estado mediante la actualización de los impuestos específicos que pesan sobre el sector.
La medida fue formalizada mediante el Decreto 929/2025, publicado en el Boletín Oficial en las últimas horas de diciembre. A través de esta norma, el Gobierno dispuso el incremento del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).
Naftas: El componente impositivo sube aproximadamente $17,29 por litro de ICL y $1,05 por IDC.
Gasoil: El ajuste es de unos $14,39 por litro, con recargos adicionales en zonas diferenciales como la Patagonia.
Si bien este es el incremento determinado por el fisco, el precio final que ven los usuarios en las pizarras de las estaciones de servicio (YPF, Shell, Axion y Puma) suele ser superior, ya que las empresas trasladan el costo impositivo y, en ocasiones, suman ajustes por costos logísticos o devaluación mensual.