Ciencias Económicas

Sanción y control a motos con escape libre pide el Frente Mercedino

escapelibre

El bloque de concejales del Frente Mercedino para la Victoria pedirá, a través de un proyecto de resolución, la intervención del municipio para erradicar los ruidos molestos de motos y ciclomotores, una situación de la que los vecinos de nuestra ciudad se vienen quejando sostenidamente en los últimos tiempos.

Los ediles del espacio que conduce Juan Ignacio Ustarroz apuntan más puntualmente a aquellas motos que tienen “los caños de escape modificados o que por sus características provoquen ruidos por encima de los límites tolerables”.

El texto específico del primer artículo del proyecto establece: “El Honorable Concejo Deliberante resuelve dirigirse al Departamento Ejecutivo para que por intermedio del área legal del municipio, en articulación con los juzgados de faltas y dependencias municipales que estime corresponder, elaboren y eleven a este Cuerpo un proyecto de ordenanza haciendo uso de los recursos legales y logísticos disponibles que persiga como fin proceder al secuestro, decomiso y posterior destrucción de los caños de escape de motos que hayan sido modificados o que por sus características provoquen ruidos molestos”.

 

Además, el proyecto recuerda la existencia de “legislación vigente” que, justamente, determina límites de tolerancia para los ruidos que emiten los vehículos.

 

En efecto, sobre todo los fines de semana y en horarios nocturnos, tanto por el casco urbano de la ciudad como en los barrios circulan motos y ciclomotores con el llamado “escape libre”, que provocan ruidos poco tolerables. “Lo que pedimos es simplemente que desde el municipio se controle y se ejecute la ley. La situación golpea de lleno contra la calidad de vida por la contaminación sonora que significa esta irregularidad”, explicaron los concejales del Frente Mercedino para la Victoria.

 

La situación es especialmente crítica en la esquina de 29 y 16, donde los pacientes de la Clínica manifiestan que el ruido de las motos impide su descanso; y también representan una molestia para turistas y viajantes que se hospedan en el Hotel Mercedes.

 

Meses atrás, y también luego de un pedido del bloque de concejales que preside Juani Ustarroz, en esa esquina se estableció un puesto de control de tránsito; pero su eficacia se diluyó por falta de continuidad. “Si no se establece una medida sistemática, si no se garantiza una periodicidad determinada, estos controles están destinados al fracaso. No sirve si un día están y al otro día no”, manifestaron los ediles.

 

En el caso particular de motos y ciclomotores, el problema no se reduce al ruido: también suelen circular a alta velocidad por calles transitadas -inclusive haciendo maniobras peligrosas como el llamado ‘Willy’-, y el uso del casco alcanza, según estadísticas oficiales del Observatorio Vial del Ministerio de Interior y Transporte de la Nación, a apenas el dos por ciento de los conductores de vehículos de tales características.

 

“Hay que atacar el problema del tránsito desde una mirada global y una planificación seria –concluyeron-. El ruido de las motos no es la única situación irregular, pero hay que dar un primer paso para empezar a construir una respuesta integral. El riesgo de la falta de control es que se naturalizan cosas que están mal, y hoy los vecinos conviven con estos ruidos molestos que, por la costumbre, ya parecen normales. Hay que corregirlo”.

 

 

 

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