A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, desde el Partido Obrero de Mercedes reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la memoria, la verdad y la justicia, y con la lucha histórica de la clase trabajadora contra todas las formas de opresión.
La Junta Militar encabezada por Videla, Massera y Agosti vino a ejecutar un programa político y económico que ya estaba en marcha: destruir la organización obrera, liquidar las conquistas laborales, disciplinar a la clase trabajadora y abrir paso a un régimen de mayor explotación. La represión ilegal, que ya venía siendo aplicada por la Triple A bajo el gobierno peronista, se transformó en un sistema estatal de exterminio.

El genocidio no fue un error ni una guerra
Fue un plan sistemático para eliminar a una generación de trabajadores y jóvenes que luchaban por transformar la sociedad. Más de 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, centros clandestinos de detención, torturas, violaciones, robo de bebés: todo al servicio de imponer un nuevo régimen social.
Ya en agosto de 1975, luego de la huelga de junio y julio y con el gobierno de Isabel políticamente acabado, los grandes grupos capitalistas comenzaron a preparar el golpe. Fundan la Apege (Asociación Permanente de Entidades Gremiales Empresarias), que integraban la CEA (Consejo Empresario Argentino), la Sociedad Rural, Carbap, la Cámara de la Construcción, la de Comercio, la de Grandes Tiendas, las cámaras de importadores y exportadores, la de supermercados y las cámaras de bancos (el 99,9% de la burguesía nacional y del imperialismo). Un punto clave de su programa era “la supresión directa de todos los obstáculos legales y de otro orden que traban la producción, afectan la productividad y dificultan la comercialización, entre otras las leyes de contrato de trabajo, control de precios y horarios de comercio”(documento de Apege,28/01/1976). Esto significa, liquidar los convenios colectivos de trabajo, avanzar en una mayor explotación de los trabajadores y trasladar sobre ellos un brutal ajuste. Hacerlo era imposible si no se desarmaban las comisiones internas y cuerpos de delegados que habían jugado un papel clave en junio y julio, lo que implicaba la liquidación física del activismo combativo (los obstáculos) y se le infligía a la clase obrera una derrota que liquidara el ascenso iniciado con el Cordobazo.
Contra el negacionismo
Hoy, en la Argentina, no estamos ante simples “debates de opinión”: estamos frente a una ofensiva política e ideológica bien organizada. No es casual que vuelvan a instalarse discursos que relativizan el terrorismo de Estado, que discuten el número de desaparecidos como si se tratara de una estadística fría y no de un plan sistemático de exterminio contra la clase trabajadora y la militancia.
Estas campañas no surgen de la nada. Son impulsadas y amplificadas por sectores del poder económico, que necesitan reescribir la historia para justificar el presente. Porque cuestionar los 30.000 no es un dato aislado: es un intento de vaciar de contenido la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, de deslegitimar a los organismos de derechos humanos y de disciplinar a quienes hoy se organizan contra el ajuste.
Mercedes
En nuestra ciudad (como en tantos otros lugares) vemos cómo portales locales replican estos discursos con una intencionalidad clara: instalar la duda, generar confusión, dividir al pueblo. Buscan que discutamos entre trabajadores, que miremos al costado. Es la vieja receta: sembrar enemigos internos para que los verdaderos responsables queden intactos.
Porque mientras se discute el pasado, se avanza sobre el presente: se recortan derechos, se precariza la vida, se ataca a quienes luchan. Y en ese relato, los poderosos nunca aparecen como responsables. No hablan de los grupos económicos que se beneficiaron con la dictadura ni de los que hoy siguen acumulando riqueza a costa del pueblo.
Frente a esto, no hay lugar para la ingenuidad. No se trata de “opiniones distintas”: se trata de una disputa por la conciencia colectiva. Y en esa disputa, no podemos ceder ni un centímetro.
La única salida frente a esta avanzada es la organización consciente de la clase trabajadora, la unidad en la lucha y la defensa intransigente de cada derecho conquistado. Porque todo lo que tenemos fue arrancado con años de lucha colectiva, y solo el pueblo organizado puede defenderlo y profundizarlo.
El planteo de la “memoria completa”, impulsado hoy por figuras del oficialismo como Patricia Bullrich, no es más que una justificación encubierta del terrorismo de Estado, al pretender equiparar el genocidio con las acciones de organizaciones armadas. Es la continuidad ideológica de los propios militares.
El presente: Ajuste, represión y democracia para los ricos
El negacionismo actual está íntimamente ligado a la situación política y social del país. El gobierno de Javier Milei, con el respaldo del imperialismo, lleva adelante un programa de ajuste brutal contra el pueblo trabajador: despidos masivos, caída salarial, eliminación de derechos laborales y desmantelamiento de los planes sociales.
En nombre del “orden constitucional” y la “democracia republicana”, se pretende disciplinar a quienes luchan: jubilados, trabajadores, desocupados. Se criminaliza la protesta y se busca blindar un régimen que gobierna para los grandes capitales.
Este discurso no es nuevo: es la forma actual que adopta la dominación de clase. Si la dictadura necesitó centros clandestinos y desapariciones para imponer su programa, hoy se apoya en el control político, mediático y en la complicidad de sectores de la oposición y de la burocracia sindical.
La salida es la organización de la clase trabajadora
Frente a este cuadro, reafirmamos que la única salida es la organización independiente de la clase trabajadora. La experiencia histórica demuestra que fueron las luchas obreras las que enfrentaron tanto al ajuste como a la dictadura.
Hoy, conflictos como el de los trabajadores del neumático marcan el camino: organización, lucha y acción directa para defender los puestos de trabajo y las condiciones de vida.
Rechazamos cualquier intento de subordinación a las variantes patronales. No hay salida en quienes administraron el ajuste en el pasado ni en quienes lo profundizan en el presente..
PORQUE LA MEMORIA Y LA HISTORIA NO ES UN ACTO DEL PASADO SINO UNA HERRAMIENTA DE LA LUCHA DEL PRESENTE!!!
30000 COMPAÑEROS DESAPARECIDOS, PRESENTES!!! PORQUE FUE UN GENOCIDIO, MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA, AYER HOY Y SIEMPRE!!!
ABAJO EL AJUSTE Y EL NEGACIONISMO!!!
FUERA MILEI, TRUMP Y NETANYAHU!!!
POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES!!!
NO PASARAN!!!