
El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, habló en entrevistas con DNews y TN sobre la llegada del Papa León XIV a la Argentina, el contexto social del país y la dimensión popular de la fe que se expresa en la Basílica de Luján.
Un mensaje para un país atravesado por conflictos
Al analizar el significado de la visita papal, Scheinig señaló que se producirá en un momento marcado por dificultades, divisiones y enfrentamientos.
“En un momento de una Argentina donde obviamente hay dificultades, como lamentablemente nos hemos acostumbrado, pero donde venimos también de procesos de mucha división, de mucha pelea”, expresó.
El arzobispo también consideró que, más allá del alivio que significó para muchos argentinos el triunfo en el Mundial, la sociedad continúa atravesando un período complejo.
“A veces uno mira los últimos 50 o 60 años y son años que, por H o por B, son difíciles”, afirmó.
En ese contexto, destacó el valor de la presencia del Papa como una voz capaz de proponer otra mirada sobre la realidad nacional.
“Viene alguien con un mensaje, con una presencia que, para estos momentos complejos del mundo, pero también de nuestra patria, sin duda será una palabra que nos ayude a ver la realidad desde otro lugar: desde el lugar de la esperanza, desde el lugar de la salida, desde el lugar más luminoso”, sostuvo.
Un papado marcado por la paz y lo social
Scheinig remarcó que León XIV busca que su pontificado tenga una fuerte impronta social y pacificadora.
“El mismo Papa León quiere que su papado sea un papado marcado por un mensaje social y de paz”, afirmó.
En ese sentido, diferenció la ausencia de una guerra física en la Argentina de los conflictos y enfrentamientos que atraviesan a la sociedad.
“Nosotros, gracias a Dios, no estamos en guerra, en una guerra física, pero sí en esa conflictividad que es propia de estos tiempos en el mundo”, explicó.
Para el arzobispo, la visita puede significar una oportunidad para recuperar el diálogo y volver a poner en el centro valores esenciales.
“Un mensaje de paz, de sensibilidad, sin duda”, resumió.
Luján y la profundidad de la fe popular
Durante la entrevista con TN, Scheinig también fue consultado sobre su vínculo con Luján. El arzobispo contó que visitó la ciudad hace muchos años, aunque reconoció que hace tiempo no concurre.
A partir de allí, invitó a conocer la experiencia de la Basílica de Luján y a observar la manera en que miles de personas viven su fe.
“Luján es un lugar místico, es una mística popular, en el sentido de que es una mística del pueblo”, describió.
El arzobispo diferenció esa espiritualidad de una concepción intelectual de la mística y puso el foco en la experiencia cotidiana de los peregrinos.
“Uno a veces habla de la palabra ‘mística’ y cree que se trata de alguien muy intelectual, pero mire: hay gente sencilla que tiene una profundidad religiosa admirable”, afirmó.
Scheinig, quien lleva 43 años de sacerdote, contó que las historias y testimonios que escucha en el confesionario de Luján muchas veces lo conmueven profundamente.
“A veces, cuando estoy confesando ahí y escucho ciertas historias y la fe de esa gente en esas historias, me siento muy pequeño. De verdad se lo digo, no estoy mintiendo”, expresó.
Para el arzobispo, esa vivencia explica buena parte de la importancia que tiene Luján como centro religioso y popular.
“Luján es un lugar místico. Es un lugar místico”, concluyó.