Tapar a Macri con la mano

(De Semanario Décadas)

Por Luciano Demergasso

Existe, claramente, un doble filo peligroso. Por un lado la falta de preparación de un cuerpo de acción que tiene la capacidad de lastimar profundamente al prójimo. Por otro  está la cuestión ideológica – política sobre los roles sociales que se cumplen. La Policía Metropolitana no ha estado en sus actuaciones públicas a la altura de las circunstancias: siempre reprimió: en Flores, en Peatonal Florida y en el Borda. Repite fórmula. Y, de la mano, el macrismo, sustentó los golpes físicos desde un perfil ideológico que no encuentran en la cuestión nada repudiable.

Desde el macrismo intentaron decir que fue una instancia genuina e incluso provocada por “los otros”, es decir, los internos del Borda, los enfermeros, los médicos y los defensores de los derechos del hombre. Difícil de sostener tal versión tras las imágenes. Periodistas fueron golpeados y receptores de balas de goma. A los medios de comunicación – pocos al principio – que transmitían en vivo les disparaban y amenazan con “cortar los cables”. Eso, claramente, no fue visto, por los medios amigos del intendente de la Ciudad de Buenos Aires como amenaza a la libertad de prensa, expresión o semejante. Esos mismos medios dijeron que hubo “enfrentamientos”, no “represión”, siendo las tapas un intento de tapar la realidad. Misma actitud tomó un canal de cable afín que durante largos, muy largos, minutos, ponía imágenes de archivo para no mostrar al país como Macri reprimía a enfermos, médicos, personal y periodistas. La marea desmadrada de las balas los superó y no pudieron tapar más a su socio político: las imágenes debieron ir en vivo, ya no más el piadoso archivo protector.

Se les fue

Se les fue la mano es una expresión que no se ajusta a la realdad. Los antecedentes son contundentes: los puestos de Flores con topadoras y golpes a los trabajadores y comerciantes. Los vendedores de Peatonal Florida con gases lacrimógenos. Los detenidos y golpeados en Parque Centenario cuando vallaban el espacio público y hay más. Cada vez que efectuó un operativo el resultado fue el mismo: golpes, detenidos, balas y justificación política – ideológica por parte del macrismo y sus aliados con la excusa banal de decir que el violento es el otro: el puestero, el enfermo, el vecino del parque. Siempre, la responsabilidad, es del otro. El otro violento que resiste el “bien” andar de las botas políticas de la gestión del intendente.

La concepción

La represión es parte de una concepción de mundo. El Macrismo defiende y defenderá el negocio privado por sobre el espacio público. Lo hace con las bicisendas, por ejemplo. Allí gastó dinero público para comprarlas, armar las sendas sobre las calzadas y montar la red de préstamos en diversos puntos de la ciudad creando además el hábito en el consumidor. Montó el negocio y ahora lo privatizará. Es decir: los ciudadanos invirtieron para que ahora otro gane. Con la educación hizo lo mismo. Como los cursos “eran pequeños” directamente los cerró. Fusionó las cursadas y echó a los docentes. No tuvo en cuenta el valor pedagógico, el rol institucional, el factor social, la intervención docente en espacios menos nutridos. Sólo pensó en números. A los niños y jóvenes que hacían equinoterapia tampoco les alcanzaron los argumentos. Se terminó. Los talentos del Teatro Colón tampoco tuvieron eco. Se suman y suman ejemplos de desprotección de lo público.

 La coherencia

No se le puede negar al político, como diría Mempo Giardinelli, que es constante: no está en las tragedias, no se le identifica con el trabajo, intenta zafar desconociendo cada aspecto social debiendo recibir datos al oído (se recuerda con gracia aquella conferencia de prensa en el subte donde le dictaban literalmente qué decir al oído), depende de ideas de sus asesores a cada momento y es un compulsivo acusador desligándose de responsabilidades. Es decir, un buen producto del mercado.

Lo que queda

Un vacío político enorme. Una definición clara de defensa de las especulaciones inmobiliarias. Un posicionamiento político arraigado en lo más profundo del pasado conservador. Golpes y represión como modalidad establecida y una cobertura mediática de grandes dimensiones con el objetivo de proteger al hombre de los grupos económicos: Mauricio Macri. Aunque, esta vez, no se puede tapar a “Macri” con la mano. Resultó demasiado evidente.

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