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Noticias y Servicios - Mercedes | 22 mayo 2016
Una Obra en Construcción

Casciari en familia en Mercedes

22 casciari (3)Por Clarisa Altieri / Hernán Casciari, junto a su madre Chichita, su hermana Florencia, su cuñado el Negro Sánchez, sus sobrinos, sus primos y sus dos amigos Chiri Basilis y Comequechu, se presentó en Mercedes en el marco de la gira que lleva adelante con Obra en Construcción. En la ciudad que lo vio nacer, las historias elegidas recordaron su niñez, adolescencia, y a Roberto Casciari, su padre que falleció hace casi ocho años. 

Posiblemente haya sido la función más esperada por la familia Casciari que todos los jueves presentan «Una Obra en Construcción» en la ciudad de Buenos Aires. Es que el viernes pasado llevaron la representación de los cuentos de Hernán al teatro de Mercedes, la ciudad que vio nacer y crecer al escritor de Orsai.

El pasado viernes, los quinientas sillas del Centro Cultural Teatro Argentino Int. Julio C. Gioscio se completaron de todas esas personas que habían buscado su entrada en el teatro o la habían adquirido a través de internet. La función tenía algo de especial. Era la primera vez que Hernán Casciari se presentaba en el teatro de Mercedes con la propuesta teatral que lleva adelante con su familia. Pero también era la cuarta vez que «el Gordo», hoy ex, volvía a la ciudad después del fallecimiento de su padre Roberto, vecino recordado en la ciudad.

En el escenario, la familia casi completa. Dos de los sobrinos de Hernán cantaron mientras el reloj descontaba los minutos que faltaban para que Casciari subiese al escenario. Hernán, ese mercedino que supo escribir sus primeras historias en los diarios y revistas de la ciudad y que iniciado el nuevo siglo se fue al viejo continente y que desde haya escribía para sus amigos y familiares la historia de la Familia Bertotti, pero que unos años después fue un «boom» en internet y ganó el premio al mejor blog, volvía ya no a leer los cuentos en soledad como lo había hecho en el 2015 en La Trocha, ahora lo hacía con toda su familia.

El tiempo de descuento terminó y Hernán entró acompañado del aplauso de los presentes. Muchos de ellos que de una u otra forma, también lo vieron crecer, como «pendejo»Â y adolescente primero, como periodista y escritor después. «Es muy conmovedor estar acá» dijo Casciari. «Al centro hacía mucho que no venía, desde 2008. Siempre lo esquivé. Vine sólo tres veces desde el año que murió Roberto. A presentar la revista, a un asado con amigos y a leer cuentos en octubre del año pasado», recordó.

Ese fue el punta pié para iniciar con los relatos. Mitad leídos, mitad de memoria y actuados, fue dando comienzo a esa función especial para toda la familia. Chichita Carabajal (hoy con su apellido de soltera, pero en el pueblo siempre será Casciari, y con más experiencia sobre las tablas teatrales que su hijo por sus años de teatro vocacional) se sentó en uno de los sillones. Ella, durante la obra, haría de ella misma. De la madre de Hernán y Florencia. La que aprovecharía los textos para volver a «pegarle» a su hijo con el libreto en la mano.

Detrás, tres músicos pondrían el sonido de fondo. Son los tres primos «virtuosos» de Casciari. Los tres primos Carabajal que hacen música de chicos y que hoy son profesionales. No son de Mercedes ellos, pero sí son protagonistas de algunas de las historias del escritor.

Las anécdotas sobre Racing, sobre la familia, sobre el barrio, sobre la Escuela Normal, sobre la infancia en la casa de 35 y 34, el sonido de las primeras letras plasmadas con la máquina de escribir, los compañeros de la escuela, el kiosko del barrio, su abuelo Marcos de San Isidro, el rugby, el Chiri, el Comequechu, cómo su hermana Florencia conoció a su marido el Negro Sánchez, representando ellos mismos el relato, y también el recuerdo más presente para la familia en esa noche, las historias y dichos de Roberto Casciari.

Para quienes de una u otra manera siguieron los pasos de Casciari y conocen o supieron conocer a parte de su familia, cada historia le pudo haber llegado de distintas maneras y disparado también historias propias. Después de todo, Obra en Construcción es la historia de una familia mercedina que muchos en la ciudad conocen desde hace muchos años.

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