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Falleció Omar «El Loco» Santorelli: el DT que devolvió la gloria a Flandria y dirigió hasta sus últimos días

Omar Horacio Santorelli —»El Loco», «La Momia», «El Gaucho»— falleció este jueves 23 de julio al mediodía en Chivilcoy, su ciudad natal, a los 72 años, tras una enfermedad terminal que se complicó en sus últimos días con una neumonía. Nació el 30 de mayo de 1954 y hasta el último momento de su vida estuvo ligado a lo que más amaba: el fútbol.

Su carrera como jugador:
Santorelli debutó en 1969 en Club Colón de Chivilcoy, donde permaneció hasta 1976. Al año siguiente pasó a DNHEY de 9 de Julio, con el que se consagró campeón de la Zona Sudoeste del torneo Argentino Beccar Varela. En 1978 llegó a Flandria, luego vistió la camiseta de Villa Dálmine y en 1981 fue contratado por Chacarita Juniors, donde logró el ascenso a la Primera B. Posteriormente pasó por Almagro y Colegiales, y en la temporada 1986/87 jugó en Acería de Bragado, donde fue campeón de Liga. Cerró su etapa como futbolista en Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy (1988-1990) y se despidió en 1991 vistiendo la camiseta de Independiente de su ciudad.

El histórico ascenso de Flandria:
Como entrenador debutó en 1992 dirigiendo a Rivadavia de Chivilcoy, con el que logró el ascenso a la Primera de la Liga. Al año siguiente fue campeón del Argentino B con Independiente de Chivilcoy, y en 1995 obtuvo el título del torneo Preparación con Gimnasia y Esgrima.

Pero su momento más glorioso llegó en 1996, cuando se sumó a Flandria en un momento de profunda crisis institucional del club. La comisión directiva, con Hernán Mosca a la cabeza, apostó por un técnico de Chivilcoy que ya conocía la casa. El debut no pudo ser mejor: 1 a 0 ante Luján en el Campo Municipal, con gol de Pedro Nieva.

Lo que vino fue una epopeya. Dos subcampeonatos (Apertura 96 y 97), semifinales del Octogonal por el segundo ascenso en la 96/97, cuatro clásicos frente a Luján sin derrotas y, finalmente, la conquista del Clausura 1998 con números extraordinarios: 17 partidos jugados, 13 ganados, 2 empates y apenas 2 derrotas, con 40 goles a favor y 15 en contra.

El ascenso se concretó el 21 de junio de 1998, con una victoria por 3 a 0 ante Ituzaingó en cancha de Estudiantes de Buenos Aires, y se selló el 28 de junio con un 2 a 0 en el estadio de Villa Dálmine: 5 a 0 en el global y el regreso de Flandria a la Primera B después de 19 años.

Las gradas del estadio Carlos V repetían sin cesar: «Mire, mire que locura; mire, mire que emoción, es el Loco Santorelli que vino a la Villa para ser campeón».

Santorelli dirigió a Flandria en dos etapas, totalizando más de 265 partidos al frente del equipo. En una entrevista tras el ascenso, definió lo que significó para él: «Es algo que nunca voy a poder olvidar. Lo llevaré siempre en la piel y en la sangre. Ascender es incomparable».

Una trayectoria de más de tres décadas:
Tras su paso por Flandria, Santorelli armó el equipo campeón de Primera B 2000/01 en Defensores de Belgrano y continuó por Deportivo Morón, Brown de Adrogué, San Telmo, Comunicaciones, Dock Sud, Deportivo Laferrere, Excursionistas, Central Córdoba, San Miguel, Once Unidos de 9 de Julio, Sportivo Italiano y Argentino Agropecuario de Carlos Casares, entre otros. También dirigió a numerosos equipos de la Liga Chivilcoyana, como Gimnasia y Esgrima, Atlético Independiente y Deportivo Colón.

Dirigió hasta el final:
En enero de 2026, a pesar de sus problemas de salud, asumió la dirección técnica de la Primera División del Club y Biblioteca Agustín Álvarez de 9 de Julio. Con humildad y compromiso, sacó al equipo de una situación comprometida y lo reposicionó en el torneo. Al momento de su fallecimiento, estaba a pocas fechas de alcanzar los 1.000 partidos dirigidos en su carrera, un hito que proyectaba cumplir en la octava fecha del torneo en curso.

El club emitió un comunicado confirmando el deceso y resolvió la suspensión de todas las actividades institucionales y deportivas en señal de duelo. «Con la humildad, la pasión y el compromiso que lo caracterizaban, el Loco se puso el equipo al hombro aun cuando su salud ya le imponía una dura batalla», expresaron desde la entidad.

El impacto de su partida:
La noticia conmovió a la comunidad del fútbol de Chivilcoy y a instituciones de todo el país. Flandria, donde vivió su etapa más gloriosa, y Chacarita Juniors, donde fue jugador ascendido, rindieron homenaje a su memoria. Ex jugadores, compañeros de cuerpo técnico como Darío Speranza y Osvaldo D’Angelo, y dirigentes de numerosos clubes expresaron sus condolencias.

Como él mismo escribió en sus redes sociales: «Nunca muere quien no se olvida». Y como dijo alguna vez: «El fútbol me obsesiona, lo llevo en el alma».

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