A pesar del reclamo constante de organizaciones, vecinos y usuarios por el estado crítico y la alta siniestralidad del tramo, las obras del Gobierno Nacional se encuentran completamente frenadas. En tanto, la nueva concesión sigue percibiendo la tarifa del peaje mientras la ruta n%5 está deteriorándose día a día y con las obras totalmente paradas.
El tramo de la Ruta Nacional N° 5 que conecta las ciudades de Mercedes y Chivilcoy atraviesa uno de sus momentos más alarmantes. Históricamente señalada como una de las trazas más peligrosas de la región debido al intenso caudal vehicular, el gran tránsito pesado y la falta de infraestructura adecuada, hoy la situación se agrava por la inacción estatal e incertidumbre sobre el futuro de las obras públicas.
Parate
La promesa de transformar la carretera en una autovía que garantice la seguridad vial de miles de automovilistas quedó suspendida. Desde el Gobierno Nacional se ha dispuesto el freno total de las obras públicas, dejando inconclusos los trabajos de ampliación y repavimentación previstos para este trayecto.
La parálisis no solo frena el desarrollo de la infraestructura del interior bonaerense, sino que expone a diario a quienes transitan por allí a riesgos evitables y accidentes fatales. La falta de respuestas por parte de los organismos competentes —como Vialidad Nacional, donde la atención e interlocución parecen haberse interrumpido— genera un profundo malestar en las autoridades locales y en los vecinos del corredor.
Peaja
A la peligrosidad del camino y la suspensión de las obras se suma la indignación por el cobro del peaje. Con la llegada de la nueva concesión de la ruta, el pago de la tarifa continúa realizándose con normalidad en las estaciones correspondientes. Sin embargo, los usuarios denuncian que este cobro no se traduce en mantenimiento adecuado, señalización, ni en la reanudación de las tareas prioritarias para la seguridad del trazado.
Mientras la obra de la autovía permanece congelada, los automovilistas siguen pagando diariamente por un servicio y una infraestructura que no reciben, transitando por una de las rutas más riesgosas de la provincia sin respuestas ni soluciones en el horizonte inmediato.