
Por Katiuska Serrano. Redactora de contenidos de Pórtico 8. El comercio electrónico argentino continúa en expansión y plantea nuevos desafíos para la logística. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más que en el mismo período del año anterior.
Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la facturación alcanzó los $19.533.815 millones, con un crecimiento interanual del 28%. También se comercializaron 248 millones de productos, un 22% más, mientras que el ticket promedio fue de $107.597.
El domicilio, principal punto de entrega
El 60% de las compras fue entregado en el domicilio del comprador. Otro 31% correspondió a retiros en puntos de venta y un 6% a sucursales de operadores logísticos.
El informe E-Commerce Trends 2026, elaborado por DHL, muestra que el 79% de los consumidores argentinos prefiere recibir los productos en su casa, entregarlos a un vecino o dejarlos en un lugar seguro. En tanto, el 16% opta por lockers y el 6% por comercios o puntos de conveniencia.
Los datos reflejan una demanda creciente de alternativas para resolver entregas cuando el comprador no se encuentra en su domicilio, como modificar la fecha, redirigir el paquete o elegir un punto de retiro.
La logística, un factor clave
El crecimiento del comercio electrónico también aumenta la importancia de la primera y la última milla. Una dirección incorrecta, la falta de información o un intento fallido pueden generar demoras, recorridos adicionales y mayores costos.
Según el relevamiento de DHL, el 67% de los compradores abandonó alguna vez un carrito por problemas relacionados con la entrega. Además, siete de cada diez consumidores afirmaron que no volverían a comprarle a una marca si no confían en la empresa encargada de los envíos y las devoluciones.
A nivel regional, un informe de Endeavor y Mercado Libre proyecta que el comercio electrónico latinoamericano alcanzará los US$215.310 millones durante 2026. Argentina, Brasil y México concentran cerca del 85% de las ventas online, mientras que el 84% de las compras se realiza desde teléfonos celulares.
El escenario plantea que las empresas no solo deben vender más, sino también garantizar entregas previsibles, trazabilidad, opciones flexibles y sistemas de devolución eficientes.
