Hay momentos donde los sondeos de opinión pública dejan de ser meras planillas de números para convertirse en síntomas sociales. Un reciente trabajo de campo elaborado por la firma AtlasIntel volvió a encender el debate sobre las formas en que la sociedad argentina se vincula con sus referentes institucionales. El dato más llamativo de la medición no es solo el desgaste que sufren las estructuras tradicionales, sino un fenómeno tan singular como persistente: los tres casilleros más altos de valoración positiva corresponden exclusivamente a mujeres.
Podio
Más allá de las diferencias ideológicas que separan a las protagonistas de ese podio —un abanico que cruza distintas terminales del arco partidario nacional—, el dato refleja una corriente de fondo. En una época de bronca acumulada y escepticismo generalizado hacia la clásica rosca masculina, las figuras femeninas logran conectar con las expectativas de la ciudadanía de una manera distinta, mostrando una resiliencia en su imagen que los varones de peso sufren para sostener.
Mercedes
Esta transformación en la mirada colectiva no se queda encerrada en las grandes discusiones de la macro política porteña; baja con fuerza a los distritos y redefine las expectativas de cara a los armados municipales. Hoy la ciudadanía de a pie le reclama a la política cercanía, empatía cotidiana y capacidad de resolver problemas concretos por sobre la confrontación vacía.
Ese cambio de época abre una puerta natural para repensar los liderazgos en los pagos chicos. En el terreno mercedino, esta corriente dialoga de lleno con los movimientos dentro del espacio Fuerza Patria, donde la figura de Mariana San Martín pisa fuerte como una de las precandidatas naturales a disputar la intendencia. Con una trayectoria construida desde el trabajo legislativo diario, el contacto permanente con sociedades de fomento, clubes y sectores productivos, su nombre sintetiza un perfil de gestión que encaja con las demandas que los analistas están marcando como nuevo pulso social, alejado de los gritos, ademanes y faltas de respeto y más cercano a la conciliación y la escucha.
La chance concreta de que Mercedes rompa moldes históricos y comience a ser administrada por una mujer deja de ser una hipótesis de laboratorio para transformarse en una alternativa tangible, alineada con este nuevo pulso de la opinión pública.
No es un dato menor que, hace algunos años, también una mujer intentó ir por la intendencia, Julia De Paola, además de un importante numero de concejalas que se sostienen y van ya ocupando los primeros lugares de las listas.
Poder
Es, sin duda, un momento de movimientos. La consolidación de estas trayectorias femeninas en los primeros planos de la consideración popular demuestra que los estilos basados en el diálogo, la cercanía y la gestión metódica ganan terreno frente a las formas tradicionales de hacer política.
Ante este escenario, surge una pregunta inevitable: ¿el estilo de conducción de una mujer es lo que la sociedad está demandando y en las encuestas se empieza a ver?