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Virgen de las Mercedes: fiestas patronales en el atrio de Catedral Basílica

La tarde se vistió de fiesta, tradición y religiosidad en la conmemoración del Día de la Virgen de las Mercedes. Para ello, el atrio de la Catedral fue escenario de la presentación de distintos artistas y ballet, contando con la destacada participación de Fátima y Amanda Costa, como es habitual, junto a la comunidad de la institución en la organización de la propuesta.

En el marco del tradicional asueto local que reúne a toda la comunidad cada 24 de septiembre, los números artísticos aportaron ritmo y calidez a una jornada al aire libre, disfrutando del excelente clima, ocupando el atrio, la calle 24 y parte de plaza San Martín.

Devoción

La devoción a Nuestra Señora de las Mercedes está ligada al origen mismo de la ciudad, desde los tiempos en que el asentamiento era el puesto defensivo de frontera conocido como Guardia de Luján. Aunque en los primeros años el patrono castrense era San José, la presencia de capellanes mercedarios y la proclamación de la Virgen de la Merced como protectora de la campaña bonaerense en el siglo XVIII arraigaron fuertemente su culto. Hacia comienzos del siglo XIX se entronizó una imagen mariana en la capilla del fuerte, siendo declarada formalmente patrona de la fortaleza en 1807; un vínculo tan profundo que, al consolidarse el poblado y su trazado urbano, terminó dándole su nombre definitivo a Mercedes. Con el paso de las décadas, la veneración comunitaria cobró aún mayor relevancia histórica: en 1912 la imagen fue coronada solemnemente bajo autoridad pontificia, y su templo —actual Catedral Basílica neogótica inaugurada en 1921 y declarada Monumento Histórico Nacional— se convirtió en el custodio de esta tradición bicentenaria.

Arquitectura

Esta imponente obra arquitectónica, proyectada inicialmente en 1904 por el arquitecto Jacques Dunant y continuada luego por Francisque Fleury Tronquoy, atravesó momentos críticos por falta de fondos y los severos destrozos causados por un temporal en 1912. El rescate definitivo del monumental edificio llegó gracias al mecenazgo del acaudalado hacendado don Saturnino Unzué y su esposa, doña Inés Dorrego de Unzué, quienes asumieron el financiamiento total para culminar las obras, incorporando piezas de notable valor patrimonial como altares y mármoles italianos, vitrales franceses y el órgano de la casa alemana Walcker. La profunda huella de los benefactores quedó grabada en el corazón mismo del templo: bajo el Altar Mayor se emplaza una imponente cripta circular subterránea —diseñada por el prestigioso arquitecto Alejandro Christophersen— donde hoy descansan los restos del matrimonio en mausoleos de mármol, consolidando a la Catedral no solo como un hito de la fe mercedina sino también como una joya ineludible del patrimonio arquitectónico bonaerense.

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