Vigilia por la memoria: 50 años de memoria en Plaza San Martín (Galería de fotos)

Con emoción contenida y firmeza colectiva, la ciudad vivió anoche una vigilia que homenajeó a los 30.000 desaparecidos, reafirmó la búsqueda de verdad y justicia y celebró la lucha de quienes no claudican frente al terrorismo de Estado.

La Plaza San Martín se transformó en un gran recinto de memoria y compromiso. Bajo un cielo de otoño, muchos vecinos, organizaciones sociales, funcionarios, docentes y artistas se congregaron para conmemorar los cincuenta años del golpe militar que instaló en Argentina un terrorismo de Estado que dejó secuestrados, torturados y desaparecidos a miles de compatriotas. La vigilia fue, sobre todo, un acto de presencia: “presentes ahora y siempre” resonó como un juramento colectivo ante la historia.

La noche comenzó con el grupo Unidos por la Historia, que abrió la ceremonia con textos y poesías que convocaron a la reflexión y al recuerdo. Hubo homenajes explícitos a quienes fueron secuestrados y asesinados, y constantes llamados a no silenciar la verdad: las voces reclamaron justicia y mantuvieron viva la exigencia por el esclarecimiento de los crímenes y la restitución de identidad para los hijos y nietos desaparecidos.

El programa artístico sostuvo la tensión entre la memoria y la esperanza. El ballet Nuestra Señora de las Mercedes, bajo la dirección de la profesora Tati Meda, ofreció un número de danza que conjugó técnica y emoción; la cantante Delfi Giménez interpretó “Sobreviviendo” junto a otras piezas comprometidas, y la Orquesta Escuela elevó carnavalitos, valses y tango que hicieron latir el pasado con música. Jo Marcel y Franco Ramírez, con su folk comprometido, y Mili Vallejos, de voz dulce y audaz, cautivaron al público; Lucía Buzzalino leyó su escrito “Digo”, una invitación a la reflexión, y Gisela Vola sumó su lectura a la noche de memoria. Asimismo, la murga y la Comisión de Carnaval municipal —con comparsas como El Farol, La Esquina, La Sonrisa del Obrero, Renovando Ilusiones y Que Me Lleve el Carnaval— cerraron la vigilia con baile, música y militancia cultural.

La presencia de stands como los de SUTEBA marcó el vínculo entre la memoria y las demandas sociales actuales: la lucha por justicia se enlaza con reclamos por derechos laborales y sociales, porque la memoria también interpela al presente. El Museo de Arte aportó patrimonio con la muestra del maestro boliviano Javier Navarro Gallo, integrando el arte plástico a la convocatoria de recuerdo y denuncia.

Esta vigilia acontece en un momento simbólico e histórico. A medio siglo del golpe, la sociedad sigue reeditando el mandamiento ético de no olvidar: recordar el terrorismo de Estado, honrar a las víctimas y sostener la búsqueda de las nietas y nietos apropiados por la dictadura. La memoria, como ejercicio colectivo, se convierte en herramienta de reparación y en antídoto contra la repetición. En palabras repetidas por pensadores de nuestra tradición democrática, la memoria es un deber cívico que conmina a las nuevas generaciones a conocer, saber y actuar.

Los testimonios de anoche —la emoción, las lecturas, la música y los reclamos— dejaron en claro que la conmemoración no es una ceremonia estéril, sino una apuesta por la verdad. La consigna de justicia siguió coreada hasta el cierre: la vigilia terminó con la convicción de que la historia no puede ser borrada y de que la lucha por verdad y justicia continúa, sostenida por los trabajadores, los artistas y las organizaciones que hicieron posible este encuentro de memoria y esperanza.