
Una profunda incertidumbre se instaló entre los trabajadores del peaje de Olivera (Ruta Nacional 5): el plan de automatización de cabinas impulsado por el Gobierno nacional amenaza con dejar en la calle a la gran mayoría de los 80 operarios que hoy integran el plantel, muchos de ellos vecinos de Mercedes.
El sistema reemplazará las cajas manuales por Telepase y lectura de patentes, y las proyecciones indican que solo un puñado de empleados conservaría su puesto, en el marco de la transición hacia una nueva empresa concesionaria del corredor vial.
El hermetismo del gremio, bajo la lupa
Lo que más indigna a los trabajadores es el silencio del SUTPA (Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines): la conducción bajó una directiva que prohíbe taxativamente hablar con la prensa. En el ámbito político local crece la sospecha de que el sindicato negoció las condiciones de retiro directamente con la Casa Rosada.
El dirigente local Marcelo César Suárez fue contundente: «Vamos a seguir pagando peaje, mucho más caro que antes y sin trabajadores. Milei consiguió que los trabajadores tengan miedo de hablar para no perder su laburo.»
Otro golpe para los mercedinos: se pierde el descuento por cercanía
La automatización también eliminó de hecho el convenio histórico de rebaja tarifaria que tenían los vecinos del partido. Suárez anticipó que desde Mercedes se reclamará ese beneficio a la nueva concesionaria cuando asuma. Y aprovechó para apuntar también contra la Ruta 6, donde AUBASA instalará peajes con el mismo sistema.
A esto se sumó una semana de falta de calefacción en la estación —por agotamiento del stock de gas— que ya habría sido resuelta, pero que graficó el deterioro general de las condiciones laborales.