
El inicio de la segunda rueda del torneo está siendo una pesadilla para Flandria. El Canario viajó al Estadio Lorenzo Arandilla de Adrogué con la necesidad imperiosa de reaccionar, pero volvió a irse con las manos vacías: cayó 2-0 ante Brown en un partido donde la desorientación del equipo fue total.
El análisis es lapidario: sin juego asociado, con un mediocampo desconectado que aisló completamente a los atacantes, y con errores defensivos que el rival aprovechó con eficiencia, los dirigidos por Jesús Díaz nunca encontraron el camino. Ni los regresos de Federico Real ni el esfuerzo de Ramiro de la Riva lograron torcer el rumbo.
El resultado deja a Flandria en una posición incómoda en la tabla general y con señales de alarma que se acumulan partido a partido. La segunda rueda expone sin filtros la falta de ideas de un equipo que necesita con urgencia encontrar respuestas.