
En una emotiva jornada cargada de memoria, historia y compromiso comunitario, la comunidad del Colegio San Patricio de Mercedes llevó a cabo la plantación de un olivo y la inauguración de un mural. La actividad contó con la presencia del intendente Juan I. Ustarroz y el senador Eduardo “Wado” de Pedro.
El encuentro tuvo un doble e histórico motivo de conmemoración: los 140 años de la llegada de los primeros sacerdotes palotinos a la Argentina —cuya primera fundación tuvo lugar precisamente en Mercedes a fines de agosto de 1886— y el 50° aniversario del martirio de los cinco religiosos palotinos asesinados el 4 de julio de 1976 en la Masacre de San Patricio.
Actividad
La actividad contó con una destacada presencia institucional y comunitaria: participaron el senador nacional Eduardo «Wado» de Pedro; el intendente municipal Juan Ignacio Ustarroz; el secretario de Educación, José Pisano; el responsable de Relaciones con la Comunidad, Fernando Massón; la coordinadora de Derechos Humanos, Mara Quiroga; el subsecretario de servicios públicos Luís Ponce, el director de espacios verdees Dario Taramasco, integrantes de la comunidad palotina y allegados como Silvia Fasce, Marcelo Heredia y Mabel Riveiro; directivos, docentes y alumnos de 4°, 5° y 6° año del Colegio San Patricio.

Valor
Durante su alocución, el Padre Pablo contextualizó el profundo valor identitario de este homenaje para la ciudad y la congregación. Recordó que los actos por el medio siglo del martirio comenzaron en julio en el barrio porteño de Belgrano y en el Congreso de la Nación, pero destacó el arraigo local: “Mercedes fue el lugar donde se fundó la primera comunidad palotina en el país hace 140 años. El olivo, símbolo de paz, vida y esperanza, es un regalo de nuestra comunidad a la ciudad de Mercedes por habernos recibido desde 1886. Esta historia no es algo lejano; es memoria viva, hace a nuestra pertenencia y a nuestro tesoro institucional”. El sacerdote agradeció también el respaldo municipal para la cesión del espacio y la provisión de materiales para el mural que los propios estudiantes pintaron durante los días previos.
Agradecimiento
Tras una bendición y oración colectiva junto al árbol recién plantado, el intendente Juan Ignacio Ustarroz —exalumno de la institución— agradeció la iniciativa y reflexionó sobre la importancia de transmitir estos valores a las nuevas generaciones: “Mantener viva la llama de la memoria es fundamental. El ‘Nunca Más’ del 83 nació para frenar la violencia extrema, pero esa violencia siempre empieza antes, con la descalificación de la palabra y los discursos de odio. El olivo nos convoca a sembrar paz, diálogo, aceptación de las diferencias y empatía comunitaria en tiempos complejos”.
Acto
El acto culminó con la participación de funcionarios, docentes y alumnos, plantando el olivo en 16 y 21 y luego dirigiéndose al mural realizado en calle 1 y 21, para colocar la tierra al pie del nuevo olivo, consolidando un espacio de recuerdo, historia compartida y reflexión en el corazón de la ciudad.