
El Municipio de San Antonio de Areco realizó el miércoles 9 de septiembre un simulacro de evacuación para poner a prueba el Protocolo Comunitario de Evacuación y verificar el funcionamiento del sistema de alertas ante una eventual crecida del río.
A las 12, algunos vecinos recibieron en sus teléfonos una alarma de evacuación. La notificación no estuvo vinculada con una emergencia real, sino que formó parte de la primera prueba operativa de una herramienta destinada a ordenar la respuesta y ganar tiempo en los sectores más expuestos a las inundaciones.
Recorridas y referentes barriales
A partir del jueves 10 comenzaron las recorridas por la ribera del río Areco y por los barrios Don Pancho, Amespil, Canuglio y Los Horneros.
El dispositivo cuenta con 18 referentes barriales, distribuidos en nueve zonas, que funcionan como enlace entre las familias y el Comité de Crisis. Los representantes fueron identificados con credenciales municipales y entregaron información sobre cómo actuar antes, durante y después de una inundación, además de comunicar los puntos de encuentro y sus datos de contacto.
El plan también contempla la colocación de cartelería para señalizar las zonas inundables y los lugares establecidos para la reunión de los vecinos.
Funcionamiento de las alertas
La prueba alcanzó a los teléfonos Android que tenían instalada la aplicación SAT Areco, que permite consultar el nivel del río, las precipitaciones y las alertas vigentes.
En los dispositivos iPhone, por el momento, la información puede consultarse a través del sitio web de SAT Areco, mientras se trabaja en la habilitación de las notificaciones.
Desde el Municipio remarcaron que, ante una emergencia real, una eventual orden de evacuación deberá cumplirse de manera obligatoria.
Preparación ante posibles crecidas
El operativo se desarrolló en un contexto de atención por el fenómeno del Super Niño previsto para fin de año. Con la cuenca actualmente drenada, obras provinciales en ejecución y un escenario climático que requiere seguimiento, Areco avanzó en la preparación comunitaria para responder ante una posible crecida del río.
