A 35 años del horror del último golpe militar se concretó un acto por la memoria en Plaza San Martín

Con un acto en la Plaza San Martín se conmemoró ayer el Día Nacional de la Memoria con la organización de la Comisión Municipal para la memoria al cumplirse 35 años del ultimo golpe militar, el más sangriento y nefasto de la historia de la Argentina concretado el 24 de marzo de 1976

 

Una nutrida concurrencia acompañó la iniciativa en la que se pudieron ver libros y una importante discografía que fuera prohibida por la Dictadura Militar desde 1976 hasta 1983 y que con el advenimiento de la democracia se pudo recuperar y ser difundida de manera casi masiva, aportados por Marcela Bianco y Enrique Fauri, también se expusieron trabajos de Arte Plástico realizados por artistas locales.

 

Cabe consignar que junto a los mercedinos se hicieron presente los integrantes de la mayoría de los grupos teatrales de la provincia que participan del Encuentro de Teatro Independiente, encabezados por el actor Lito Cruz y además se encontraba el Arzobispo de Mercedes Luján Monseñor Agustín Radrizzani.

 

El encuentro contó con la participación del Intendente Carlos Selva, funcionarios municipales, concejales, consejeros escolares, directivos, alumnos y abanderados de diversos establecimientos educacionales y una muy buena presencia de vecinos.

 

Luego de la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino y tras las primeras consideraciones acerca del significado del Día Nacional de la Memoria, Mabel Ribeiro, dio lectura a las reflexiones escritas por Mariano Goicochea expresando entre otros conceptos “este 24 de marzo se cumplen 35 años del último golpe de estado cívico-militar en nuestro país y desde la Comisión pensamos que es una buena oportunidad para reflexionar acerca de la memoria tanto colectiva como individual.

 

En primer lugar nos interesa desactivar cualquier vínculo de la memoria con una fuerte lectura de revanchismo donde seres fantasmales aferrados al pasado se mueven motivados únicamente por el afán de desquite.

 

Se ha convertido en un poderoso lugar común clamorosamente difundido por los medios de comunicación dominantes que en la Argentina la práctica y el ejercicio de la memoria es una especie de obsesión espera el advenimiento de algo nuevo, que clausura la posibilidad de afrontar los problemas reales del país, una especie de ataque del pasado al resto de los tiempos.

 

Sin embargo la práctica de la memoria en la Argentina se ha caracterizado por mantenerse ferreamente al margen del espíritu de venganza.

 

Los organismos de Derechos Humanos han tenido la sabiduría y la prudencia de sufrir con paciencia sin renunciar jamás a la búsqueda de la Justicia como única reparación posible.

 

Esto nace de la convicción de que ninguna comunidad humana puede basar en la venganza su ligamento vital colectivo,

 

Ninguna amenaza puede apartarnos de nuestro camino, el proceso de justicia en marchando debe detenerse por ninguna razón, es imperioso conocer el destino de Julio López y castigar a todos los culpables de su desaparición.

 

También nos parece importante reconocer el significado explícitamente político de la vida de los compañeros desaparecidos, licuar ni diseminar sus trayectorias ya que fueron militantes comprometidos que buscaban a partir de sus prácticas en distintas organizaciones políticas, sindicales, o universitarias transformar radicalmente la sociedad mediante una distribución equitativa de lo común, un proyecto de país con justicia social que fue aniquilado por el terrorismo de Estado que no se limitó a la criminal intervención militar sino que contó con el apoyo decisivo de sectores empresarios, judiciales, eclesiásticos, etc., que lograron de este modo garantizar y proteger sus intereses y como la memoria no rechaza la política ni la historia sabe que se máximo peligro no es el olvido sino la melancolía que es la que bloquea la vida activa, la expansión ética y el ejercicio político.

 

La melancolía nos desinvolucra del presente, nos distancia de nuestro tiempo.

 

Si la memoria no se relaciona se agota en si misma y se rebaja en melancolía y no nos parece este el momento apropiado para hacerlo, es imprescindible impugnar a los que amparados por las corporaciones mediáticas y económicas, obsesionados por el orden y la seguridad, cargados de xenofobia y desprecio por los sectores populares buscan reinstalar un estado represivo para resolver los conflictos en nuestro país y hoy que después de años de hastíos y desencantos, los jóvenes vuelven a creer en la política como una herramienta privilegiada para revertir la postergación y el desamparo y lograr el bien común es nuestro deber exigir la aparición de Luciano Arruga y el castigo de los autores materiales de loa asesinatos de Contesqui y Santillán, y de Mariano Ferreyra.

 

Reivindicamos la memoria como única experiencia activa que interpreta, investiga, otorga sentidos, e interpela porque si perdemos la memoria perdemos el sentido del pasado y el presente ya que esta no busca conservar el pasado tal cual fue sino cumplir sus esperanzas. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Juicio y castigo a todos los culpables del terrorismo de estado”.

 

A continuación Florencia Chena junto a Jonatan Alvarado y luego Silvia De Cesare con Rodrigo Actis dejaron su música con dos interpretaciones.

 

Finalmente fue el Intendente Carlos Selva quién sostuvo “es muy difícil agregar algo a lo que ya se ha mencionado.

 

En lo personal la satisfacción de ver esta plaza colmada compartiendo lo que todos buscamos, la reflexión sobre la memoria para contar la verdad y la justicia, creo que como sociedad vamos avanzando cada día y tengo el orgullo que hoy en nuestra ciudad vivimos hablando y reflexionando, refrescando la memoria sobre lo que no tiene que pasar nunca más”.

 

El acto concluyó con la lectura de los nombres de mercedinos desaparecidos-muertos y detenidos a lo largo del proceso no constitucional vivido en la Argentina



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