Ciencias Económicas

La innecesaria adscripción del gobierno comunal con el nacional

Por Alejandro Francisco Molle

En los días corrientes suele escucharse y sugerirse la conveniencia de la afinidad de un gobierno municipal con sus pares provincial y nacional para así obtener algún beneficio como obras públicas, subsidios de cualquier índole, empleos estatales, etc., sin embargo sostener como cierta tal afirmación, la misma no condice con la realidad histórica.

Repasando la historia patria y más precisamente la iniciada el 6 de septiembre de 1930 a diciembre de 1983 contrasta con aquellos dichos. Veamos. El estado argentino de 1930 a 1983 ha vivido múltiples regímenes de facto: de 1930 a 1932, de 1943 a 1946, de 1955 a 1958, de 1962 a 1963, de 1966 a 1973 y de 1976 a 1983.

Dentro de los períodos señalados el gobierno nacional, provincial y los comunales respondían a una impronta política hegemónica y, no obstante, las “repartijas”, adjudicaciones de obras, etc., – pese a la sintonía entre el mandamás y el delegado al frente de las municipalidades – no eran para todos igual. ¿Con ello qué digo?. Que no es imprescindible un proyecto único o lineal y de similitud ideológica o partidaria entre un gobierno de distrito y el provincial o nacional que responda a otro signo. El “quid” está en que quien gobierne en la comuna tenga el ingenio apropiado y la voluntad para salir a buscar por su cuenta las opciones más adecuadas para su terruño y hasta llegado el caso pueda darse el lujo de olvidarse del oficialismo provincial o nacional.Frente al actual escenario electoral hay quienes creen que la adscripción partidaria del gobierno municipal con el nacional deba ser afín es porque, por lo menos, desconocen la historia política lugareña.

Localmente hay un ejemplo y en igual modo hay otros dos de comunas cercanas.

Del 73 al 76 provincialmente gobernó el Frejuli (Oscar Bidegain primero y Calabró después) en tanto en Suipacha administraba el municipio el médico Dr. Oscar López, y en Navarro, don Alberto Yaregui y ambas personalidades eran hombres de la UCR con buena llegada al señor Victorio Calabró, realidad de la que hay quienes pueden dar fe.

En cuanto al ejemplo local está el período 1983-1987, época en la que condujo a Mercedes el médico peronista Dr. Julio César Gioscio, lapso que a la vez gobernaba la provincia el (también médico) Dr. Alejandro Armendáriz, personalidad de la UCR. Sin temor, creo, que el cuatrienio señalado – y no dejando de olvidarme de la presencia del Dr. Juan Antonio Portesi como Ministro de Gobierno aceitando engranajes – fue uno de los períodos de gobierno en los que el Dr. Gioscio logró ponderables y tangibles respuestas para Mercedes.

Con el aludido recuerdo local cae por tierra la sostenida afinidad que algunos insisten como propuesta de gobierno. La historia fue así.

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