La inserción de la economía circular en el agua

Por Cristián Frers* El agua es elemento más valioso que posee la Tierra. No solo es el pilar fundamental para formar la vida, sino que,  es esencial para el desarrollo socioeconómico, creación de energía y mantenimiento de los ecosistemas.

La creciente necesidad de sostenibilidad en el desarrollo humano, nos ha empujado a la necesidad de planificar estrategias basadas con la economía circular, donde el objetivo es disminuir tanto el uso de recursos como la producción de residuos, cerrando los ciclos.

Desde el año 2018 se viene explicando que los beneficios de la economía circular aplicada al agua son a la vez económicos, sanitarios y ambientales y sería importante que se extendieran por el planeta, especialmente a los países que más sufren estrés hídrico, la falta de saneamiento y la contaminación.

La necesidad de un cambio de paradigma en el sector del agua pasando de patrones lineales tradicionales del consumo de agua como: tomar, hacer, desechar, a un enfoque de una economía diferente como la circular en que las aguas residuales ya no son vistas como desechos, sino como un recurso valioso en el contexto de escasez de agua.

Este es un tema de gran importancia, teniendo en cuenta que el crecimiento demográfico, la urbanización y el cambio climático afectan inevitablemente a la disponibilidad y la calidad de los recursos naturales, incluyendo el preciado líquido azul. De hecho, se espera que para 2050 la demanda global de agua se haya incrementado en un 55 por ciento, al igual que se esperan aumentos en la demanda de energía y alimentos. Las prácticas de esta economía en el sector del agua ayudarán tanto a mejorar el ambiente como a la creación de nuevas oportunidades de negocios.

La gestión del agua es un elemento clave en cuanto a la eficiencia de la gestión de recursos y juega un papel esencial como elemento trasversal en todos los sectores. En  lo referente a la economía circular, el agua es un portador de nutrientes, productos químicos y minerales, y también una fuente de energía. Esto implica que la gestión del agua no solamente se limita a la prestación de un servicio, sino también al mantenimiento de los recursos en uso y a la mejora del capital natural.

Parece más que razonable, como sociedad moderna, tratar de consumir los mínimos recursos naturales posibles, aprovechando al máximo los productos fabricados o procesados a partir de ellos, reutilizándolos una vez han cumplido su vida útil, revolucionando el modelo actual.

Dado que el agua es el recurso más escaso en el mundo, y existe abundancia de aguas residuales, es inevitable la reutilización. Esta agua regenerada, cada vez más utilizada en Agricultura (45%), industria (10%), riegos y ocio (36%), limpieza de alcantarillado y para la limpieza de las calles (2%) y otros (7%), e incluso en reutilización directa mediante el rehúso doméstico, cerrando el ciclo del agua.

Las aguas residuales contienen recursos aprovechables como el nitrógeno y el fósforo, nutrientes que pueden ser valorizados mediante la aplicación de distintas tecnologías de tratamiento de aguas. Entre estas tecnologías se encuentran el uso de humedales artificiales, técnica que he querido implementar en Carmen de Areco – Provincia de Buenos Aires para disminuir la contaminación con fosfatos (detergentes) sobre el rio Areco, ya que estos sistemas son especialmente ventajosos.

La importancia y trascendencia de los humedales artificiales, radica fundamentalmente en que son una alternativa viable y sustentable para la depuración de aguas residuales de tipo industrial, agropecuaria y doméstica. Su implementación tiene un menor costo en comparación con los sistemas de tratamiento convencional, son amigables con el entorno paisajístico, no generan subproductos nocivos y se adaptan a las condiciones tanto climáticas como urbanas de Argentina.

En el imaginario popular los ríos siempre representaron las venas del planeta a través de las que corre el líquido elemento que alimenta, irriga y oxigena ese enorme cuerpo celeste que conocemos como el planeta tierra… Y hoy más que nunca salta a la vista que la manipulación de sus cauces es un tema muy delicado y que a menudo ha provocado más disturbios que soluciones a las poblaciones ribereñas.

*Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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