Lowe, historias contadas en el cálido hogar mercedino

Por Oscar Dinova – -Cuentos del Abuelo en el Hogar de Nicolás Lowe- “Para ejercer una influencia benéfica sobre los niños,
es indispensable participar de sus alegrías” (Don Bosco).

El genial Dante Alighieri decía que, del Paraíso, solo nos habían quedado tres cosas; las estrellas, las flores y la infancia. Este jueves 17 de Febrero por la tarde, tuvimos un inolvidable encuentro con la parte más humana del Edén; los niños.

Fui invitado, junto a Diana, mi esposa, a llevar las historias y cuentos que habitan mis libros. Esta grata propuesta nos llevó de la mano de Sonsoles Roige, una catalana de pura cepa, que dejó su confort en Europa para acompañar a estos infantes en su vida cotidiana, acá en Mercedes. Disfrutamos también de la compañía de las Orientadoras; Marina y Aldana. Gestos de amor que es ya son costumbres, en una Institución que nació de dos corazones íntegros, como fueron los de Nicolás Lowe y su esposa, Anita Froggat, allá por el comienzo del siglo XX.

Fue una tarde mágica, donde las palabras jugaron con las sonrisas en un equilibrio perfecto. “Polito”, -el lechón mascota de mi madre- vino para divertir a toda esa purretada que lo silbó a pleno pulmón, para que venga a comer dulce de leche. Brotaron las carcajadas cuando Polito embocó al delegado Municipal en su ambición de comer la confitura criolla. ¡Desastre hilarante!

Nos pareció a todos tenerlo ahí, haciendo de las suyas en aquella escuela de la lejana década del ´30, como lo cuenta “Una niñez en Gral Rivas”. Como también nos pareció ver a Lobo, el Héroe, el día que llegó al Cuartel de Bomberos para sorpresa y beneplácito de todos aquellos bravos bomberos que lo adoptaron sin chistar. Finalmente, este auditorio infantil se divirtió como nunca, cuando esa pelota traviesa vino a romper la claraboya de nuestro temido -pero querido- vecino, en El Loco del Maletín.

Imaginación, inocencia, alegría. Con esos geniales atributos nos pagaron esta inolvidable visita. Una gran retribución que merecía un último gesto; les dejamos ejemplares de Cuentos del Abuelo y Crónicas de Gardel en Mercedes para cada uno de ellos.

Es lo menos que merecen.

Estos niños han sufrido duras pruebas y no siempre el destino fue generoso con ellos. Pero encontraron aquí, en el Hogar Lowe, un lugar donde entibiar el alma y proyectar el futuro.

Alguna vez lo habrán soñado los mentores de este bello lugar. Pueden descansar en paz…

Estos niños ya habitan un rinconcito del paraíso.

Oscar Dinova, Textos y narración
Diana Manos, fotografías

Postdata: No duden en acercarse al LOWE. Será un mimo para el alma de esta bella niñez… Y de ustedes, obviamente.

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