El Cambio Climático en el próximo año

Por Cristián Frers* – El aumento de la temperatura es un fenómeno que afecta a todo el mundo y Argentina no es la excepción, al punto de que el año 2022, fue récord al registrarse diez olas de calor, el doble del 2021. 

La corriente de “El Niño” plantea serias amenazas para el clima y la salud humana. Se debe impulsar una mayor atención y acción para abordar las causas humanas del cambio climático como las consecuencias potencialmente devastadoras señalando que podría exacerbarse los registros térmicos y llevar al 2023 a convertirse en el año más caluroso jamás registrados en la Tierra. Incluso, el año 2024 podría superar las cifras de calor del corriente año con consecuencias impredecibles.

Carlos del Castillo, Jefe del Laboratorio de Ecología Oceánica de la NASA, subrayo la interconexión entre los océanos y el clima, señalando que lo que sucede en los océanos tiene un impacto directo en todo el planeta.

Se resalta que las emisiones de origen humano siguen siendo la causa principal de estos cambios climáticos. Durante las últimas cuatro décadas, las actividades humanas contribuyeron significativamente al calentamiento global.

Se prevé que el próximo episodio de El Niño, que podía suceder entre febrero y abril del 2024, se puedan potenciar la propagación de enfermedades.

“El cambio climático está aquí, es terrorífico. Y esto es solo el comienzo”, aseguro el portugués, quien añadió que, pese a la negativa situación, de la que “los humanos son los culpables”.

“Todavía es posibles limitar el ascenso de las temperaturas globales por debajo de los 1,5 grados y evitar lo peor del cambio climático”, aunque para ello “deben acelerarse las acciones”.

En Argentina, entre la primavera y el verano, se espera que haya una transición a El Niño, y es esperable un aumento tanto en la frecuencia como en la intensidad de las lluvias en las áreas central y norte del país. Sabemos que este fenómeno climático posibilita episodios de lluvias extremas, donde se acumula una gran cantidad de milímetros en poco tiempo, que son mucho más comunes que en otros años sin El Niño, el cual produce temperaturas mínimas más altas y máximas más bajas.

En el país, al igual que vemos en fenómenos a lo largo y ancho de todo de todo el mundo, estamos evidenciando fenómenos extremos que son cada vez más intensos, más frecuentes, más duraderos. Una muestra de ello es lo que vivimos el último verano: tuvimos diez olas de calor, cuando lo normal eran cuatro o cinco. Y algunas, en particular, fueron muy intensas, con una duración muy larga, sobre todo la última de marzo, que se extendió por dos semanas en la zona de Buenos Aires.

El peligro para la salud, a diferencia de lo que muchos creen, no es que se alcance una temperatura de más de 40 grados. Cuando tenés temperaturas de 34 o 35 grados, con mínimas altas y dos o tres noches donde las temperaturas se mantienen por encima de los 22 grados, empieza a comenzar el riesgo real.

El cambio climático no es un problema independiente. Para evitar más sufrimiento humano, debemos proteger la naturaleza, eliminar la mayoría de las emisiones de combustibles fósiles y apoyar adaptaciones climáticas socialmente justas con un enfoque integral en todas las áreas.

Si la Tierra está molesta, cada vez más enojada, es por culpa de todos. Cada vez le hacemos más daño. Y cuando la culpa es de todos, no significa que ella no sea de nadie en particular. Es de cada uno, según su grado de responsabilidad.

Todos somos responsables de los cambios que ya hemos provocado en la Tierra, y de los que vendrán. Pero en nuestras manos, está el que las próximas generaciones reciban, como mínimo, el mismo planeta que las generaciones actuales heredaron de sus padres.

Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a observar que nuestra localidad, nuestra provincia, nuestro país o nuestro planeta colapse, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender los problemas que hemos provocado y verán con igual claridad que fallamos para salvar a la Naturaleza. Y nos odiaran por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro

Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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