Se cumplieron 40 años de la primera clase que dictó la Universidad de Luján

Por Luciano Demergasso

Hostería, primera sede de la UNLu
Hostería, primera sede de la UNLu

La Universidad Nacional de Luján cumple el 40 aniversario de lo que fue su primera clase en el año 1973. El domingo pasado un grupo de docentes se reunieron para conmemorarlo. La UNLu fue abierta por decreto Ley de Lanusse del 20 de diciembre de 1972 y cerrada por Videla en 1979. En el año 1983 se reabrió con la democracia a instancias de Raúl Alfonsín y en el año 2007 se logra la Reparación Historia durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Como se ve, es una rica historia.

El 1 de septiembre de 1973 se iniciaron las clases en la hostería del Barrio San Antonio alquilada para la ocasión ante la falta de edificio propio. Fue el Dr. Leonardo Malacalza quién inicia el ciclo lectivo en lo que fue el segundo cuatrimestre. Dos días después, el 3 de septiembre, Emilio Fermín Mignone, dio el discurso oficial en lo que era el aula más amplia.  Allí iniciaron un proceso novedoso donde se permitía a los mayores de 25 años sin título secundario rendir un examen y acceder a estudiar. Se fomentaba las carreras no tradicionales, como la primera licenciatura en alimentos del país, educación a distancia, educación de adultos y medios sociales y minoridad y familia. Tenía un sistema de calificación diferente al resto del sistema educativo con el objetivo de evitar la competencia por las notas numéricas. Contrató a docentes del máximo prestigio con una fina selección repatriando profesionales exiliados tras la “Noche de los bastones largos”. Generó clases en todos los turnos para que, en especial, los trabajadores tuviesen una opción amplia y un lugar seguro de acceso a la educación superior.

En el año 1979 la dictadura militar, tras intervenirla en 1976 y pos múltiples amenazas la cerró. Sus bienes fueron traslados a la Universidad Nacional de Buenos Aires al igual que muchos de sus estudiantes. Hubo manifestaciones de personalidades de la ciencia y la cultura, como Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges y un recital de León Gieco en apoyo, cuestión que le costó amenazas y necesidad de protección.

Tras intensas gestiones una vez conocido el futuro arribo de la democracia se llegó a lograr que en la plataforma de todos los partidos políticos, desde la campaña, se incorporara la propuesta de reapertura que se generó en 1983 en un acto con la presencia del flamante Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.

El primer rector fue el Dr. Rosell quien designado por el Ministro Bruera, del gobierno de facto de Lanusse, puso en marcha la institución. Tres meses después, aproximadamente, asume Emilio Mignone, una personalidad reconocida en el ámbito educativo y que años después tras la desaparición de su hija y otros docentes de la UNLu se convirtió en uno de los máximos defensores de los derechos humanos en el país, siendo parte de línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales). Fue Mignone quien renuncia en 1976 tras el golpe de Estado. Dos militares intervienen la UNLu y tiempo después designa el gobierno de Rafael Videla al Ingeniero Amado como rector. Años más tarde también es relevado del cargo y la UNLu cerrada a fines de 1979.

En 2007 tras diversas acciones culturales y políticas se consigue la aprobación por unanimidad de la Ley de Reparación Histórica en ambas cámaras parlamentaris con el Ingeniero Osvaldo Arizio en el rectorado. La UNLu lograba así 50 millones de pesos para recuperar laboratorios y edificios perdidos.

Hoy día la UNLu cumple cuarenta años de su primera clase y su acto inaugural. Una universidad creada a instancias del Plan Taquini que buscaba generar centros de estudios en pequeñas localidades del interior para descomprimir los grandes núcleos como eran la UBA y la UNLp, considerados espacios subversivos. No estaba en dichos planes que la universidad gestara un proyecto a contrapelo de lo estipulado: accesos a estudiantes sin secundario, horarios pensados en el trabajador, carreras alternativas ideadas para la mejora de las problemáticas regionales contextualizadas, aprobación sin notas, incorporación del estudiantado en la gestión, alta calidad científica académica, entre otras cuestiones de valor.

Tras cuatro décadas la universidad sigue en pie bajo una necesaria acción de problematización interna en pos de recuperar lo más valioso de su pasado proyectar lo mejor de su presente.

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