El SENASA recomienda adoptar pautas preventivas que garanticen productos seguros para el consumo. Un cerdo infectado no muestra síntomas y su carne no presenta cambios visibles.
La triquinosis es una enfermedad parasitaria que se transmite a las personas a través del consumo de carne de cerdo o productos derivados crudos –como fiambres y embutidos artesanales– o insuficientemente cocidos que contienen larvas del parásito Trichinella spp. En las personas, una vez instaladas en el músculo, las larvas pueden generar una enfermedad crónica. El cuadro clínico es variable ya que puede ir desde casos asintomáticos hasta complicaciones graves.
La particularidad de esta enfermedad es que los cerdos infectados no presentan síntomas y su carne no evidencia alteraciones en el aspecto, color, olor, ni sabor. Es decir, no es posible determinar a simple vista si un animal está infectado. Dado que la única manera de confirmarlo es mediante el análisis de muestras de carne en laboratorio, con la técnica de Digestión Artificial, la prevención y el control sanitario resultan fundamentales.
La crianza en condiciones sanitarias adecuadas es el primer paso
Los cerdos pueden adquirir el parásito al consumir carne de otros animales o roedores infectados, por lo que las condiciones de crianza son determinantes para cortar el ciclo de la enfermedad. En este sentido, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recomienda a los pequeños y medianos productores:
-Evitar alimentar a los cerdos con restos de comida cruda, carcasas de animales o desperdicios en mal estado.
-Impedir el acceso de los animales a basurales o zonas con presencia de roedores.
-Mantener condiciones básicas de higiene en el predio: instalaciones limpias y control de roedores.
-No utilizar las sobras de animales faenados como alimento para otros cerdos.
Estas medidas están contempladas en la Resolución SENASA N.° 1035/2024 del Plan Nacional de Prevención y Control de la Infección por el parásito Trichinella spp. en la República Argentina y son esenciales para reducir el riesgo sanitario en los establecimientos productivos.
Análisis para la detección
Antes de elaborar productos destinados al consumo propio o familiar, es fundamental realizar un análisis que descarte la triquinosis. Para ello, se utiliza la técnica de Digestión Artificial, que se efectúa sobre una muestra de carne del animal faenado y permite detectar larvas del parásito. Todos los frigoríficos habilitados cuentan con laboratorios propios para realizar esta prueba, al igual que diversos laboratorios municipales o privados que brindan el servicio a pequeños y medianos productores.
En definitiva, se trata de una enfermedad prevenible. Un predio limpio, animales alimentados correctamente y el análisis de la carne antes de la producción de alimentos, son hábitos que protegen al productor, a su familia y a quienes consumen sus productos.