Pérdida de memoria: Claves para diferenciar un simple olvido de una enfermedad

Al tratarse de síntomas enmarcados en el “long covid” o covid prolongado, los pacientes saben que en pocos meses irán desapareciendo. Pero en la actualidad son cada vez más las personas que se preocupan por olvidarse frecuentemente caras, nombres, objetos o situaciones.

Aunque los problemas de memoria son más recurrentes en adultos mayores, personas de todas las edades suelen percatarse de pequeñas fallas que, si se tornan reiterativas, generan preocupación.

La pérdida de memoria y la “niebla mental” son consideradas dos de las principales secuelas del coronavirus, de hecho afectaron a más del 50% de los argentinos que contrajeron la enfermedad, según un estudio en junio del año pasado.

Al tratarse de síntomas enmarcados en el “long covid” o covid prolongado, los pacientes saben que en pocos meses irán desapareciendo. Pero en la actualidad son cada vez más las personas que se preocupan por olvidarse frecuentemente caras, nombres, objetos o situaciones.

En su clínica, hace la siguiente recomendación: “En lugar de tratar de evaluarse a sí mismo, reclute a un amigo cercano o familiar para detectar si tiene un problema. Los estudios muestran que la descripción de un cónyuge es más confiable que la propia opinión de una persona sobre su memoria y habilidades de pensamiento”.

Y agregó que “los cuestionarios más útiles para medir el deterioro cognitivo no los rellenan los pacientes, sino alguien que los conoce bien. En mi propia clínica de la memoria, compensamos la autoconciencia imperfecta pidiendo a los pacientes que vengan a la visita con un amigo o familiar con quien podamos hablar por separado”.

Uno de los factores determinantes es “¿qué tan bien funciona una persona en el mundo real?”, y si el número de boletas de servicios impagas, de calles conocidas en las que se pierden los consultantes, o de ingredientes básicos que olvidan en sus recetas más frecuentes es para alarmarse, pasa a la siguiente pregunta.

Mientras tanto, la doctora Manning Peskin deja la siguiente recomendación: “La acción más valiosa que puede tomar si le preocupa su memoria es hablar con un amigo o familiar. ‘¿Puedes vigilar mi memoria y mi pensamiento?’, podrías preguntar. ‘Y dime honestamente si parezco peor que otras personas de mi edad’”.

“Si todo parece normal para su grupo de edad, deje a un lado su malestar y vuelva a preguntar en seis meses”, aclara en relación a que, es normal que los adultos comiencen olvidando caras o nueva información a partir de los 30 años de edad.

Fuente: GLP (grupolaprovincia.com)

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